sábado, 21 de mayo de 2011

Palabras de Aliento









PENSAMIENTOS INDIGNOS DE DIOS

Es justo que nunca representemos a Dios como un ser duro. Le llamamos misericordioso, bueno y amable, pero a veces en el fondo del corazón pensamos que Él es difícil. De aquí provienen la mayoría de las inquietudes espirituales de las almas buenas.



Dios se duele de este falso concepto que tenemos de Él. Nos imaginamos como si fuera insensible, exigente y dispuesto a reclamar todo cuanto pueda de nosotros sin otorgarnos nada en retorno equivalente y tememos incluso que nos sobrevenga una desgracia y que la desventura caiga sobre nosotros si no llegamos a tenerle contento. Es este un concepto erróneo del Señor.



Dios me ha dado pruebas manifiestas de su infinito amor y continuará dándomelas. No me ama hoy para odiarme mañana. Deja de ser, como los hombres, caprichoso e inconstante. Ante todo reclama que le correspondamos. Así, cuando le ame, la dicha y el entusiasmo por lo divino llenarán enteramente mi vida.



A menudo nos decimos: No tengo más que un talento, otros en cambio tienen cinco. Enterraré el mío, y así no correré riesgos. He de tener en cuenta, no obstante, que el carácter y el temperamento de cada uno, desde toda la eternidad, han estado combinados de tal suerte, que el uno se adapte al otro y se identificasen con nuestra vida. Es preciso no desconocer que lo que caracteriza a otro no me convendría a mí, y que no será juicioso anhelar lo que otros poseen mientras diseño lo que me es propio.



No digas nunca: A juzgar por mis talentos, es bien notorio que Dios no me ama mucho; es evidente que no espera gran cosa de mí – Piensa, en cambio, y a menudo, que Dios desea ardientemente nuestro amor.



Pide, ruega, suplica insistentemente las gracias divinas y no dudes que las obtendrás.



BASTA DE LAMENTOS

Ante la leche derramada nada se puede hacer. Basta de lamentaciones. No te apesadumbres por las faltas y errores pasadas. Deja tranquilo tales ingratitudes, abandónate en las manos de Dios. Haz cuanto antes un acto de amor. Luego, no pienses más en ello.



¡Cuántas veces la depresión causada por el pecado es peor, y mantiene al alma que la sufre más alejada de Dios que el mismo pecado!



No pierdas el tiempo en un desaliento inútil, antes bien levántate y corre a Dios. Aproxímate a Él, no te mantengas alejado, cabizbajo.



Atiende a los que están diciendo. Hay personas que tienen siempre ojo abierto al pasado y otro hacia el futuro, en vez de tener los dos ojos fijos en el presente. No malogres tu tiempo, insisto, en lamentaciones acerca del pasado, o en adivinar el porvenir. La gracia te favorecerá para hacer frente a las dificultades de hoy. ¡Cuán pocos será aquellos que saldrán airosos de su tarea proponiéndose solamente desarrollar sus capacidades de concentración! Lo que impide este desarrollo es la incensante preocupación que sentimos con respecto o de cara al futuro. Dejemos el mañana en las manos de Dios.



PENSEMOS BIEN DE DIOS

Piensa acerca de Dios con benevolencia. Abriga respecto a Él, en tu sentido íntimo, una buena opinión. Dios está deseoso de que pensemos bien de Él, que nos confiemos a Él y que lo hagamos todo por amor. Nunca vayas a creer que no es fácil el perdón. Cuanto más íntima es una amistad humana, menos se teme que una palabra deslizada al azar puede enfriarla. Nuestros amigos no se alejan de nosotros para siempre cuando llegamos a herirles con alguna palabra o algún acto sin importancia.



Ten presente sobe todo que Dios no habita en las tinieblas, ni en la melancolía, ni en el abatimiento, ni en la depresión. Si alguien o algo te acongoja, no te lamentes; ejercítate en actos de esperanza y amor. La depresión no puede venir jamás de Dios; ni tampoco, por descontento, cualquier pensamiento que tienda a hacernos gravosa su servicio.



Ten siempre una opinión elevada y serena de tu Señor y Maestro.



LA SANTIDAD CONSISTE EN HACER LA VOLUNTAD DE DIOS

Nada impide tanto el progreso espiritual como el oponernos a la voluntad de Dios y nada más santo que cumplirla.

La sumisión completa es de una importancia suma. Así, pues, hay que estar siempre dispuestos a hacer cualquier cosa que Dios pretenda de nosotros cuando y como Él nos lo pida.



Tu programa sea servir a Dio por puro amor y no con fines interesados. Mi mejor petición no pude ser otra que esta:



Para mañana y sus cuidados

nada te pido, oh Señor!

Guárdame, sin embargo, guíame y ámame

sólo en el día de hoy.



LA ENERGÍA ESPIRITUAL

El santo Job dijo que la vida del hombre sobre la tierra es un continuo combate, una incesante lucha. No podemos esperar vernos libres de tentaciones o de dudas.



“Todos corren, pero no todos consigue el premio. Aquel que quiera obtener una corona inmarcesible debe abstenerse de muchas cosas”. Corintio era una ciudad renombrada por sus bellezas, su arte, su lujo…y su libertinaje. Eran famosos los juegos públicos. Por eso el Apóstol compara la vida espiritual a los juegos, a una carrera. Es un símbolo de la vida espiritual, la cual impone también ejercicio y esfuerzo, y llega no pocas veces h asta el agotamiento…



El Santo Cura de Ars, cuando se la hablaba de su santidad, decía: -“Sólo hago una cosa: no quejarme de mi pena. No se refiere a la pena en el sentido de congoja, sino en el del trabajo, de fatiga.



Estamos inclinados a la pereza y nada nos agrada tanto como no hacer absolutamente nada. Es más fácil abrir las ventanas de la disipación.



Un soldado en compañía no se asombra de verse herido o de sentirse agotado por la fatiga. “Cada día lleva consigo su trabajo”. Si tengo un mal carácter, no me faltará tarea para muchos años. Si murmuro o molesto con agudezas mordaces, ahí tengo campo abierto para ejercitarme para mis combates y para las victorias. Soy soldadote Cristo.



En una vida escondida, aparentemente monótona, sin gloria, puede haber más paz, alegría y verdadero gozo, que en la vida de una persona rodeada de lujos, de todas las satisfacciones, del amor y de la admiración de cuantos se hallan a su derredor.



CON SAN PABLO CASTIGO MI CUERPO

San Pablo dice: Castigaré mi cuerpo y lo reduciré a servidumbre, no vaya a suceder que, habiendo predicado a otros, sea yo reprobado.



En tiempos antiguos en que se practicaban grandes austeridades, no se conocía qué cosa eran los nervios. Son producto de nuestro tiempo. Dominara los nervios: he aquí las austeridades que debemos practicar hoy.



SOPÓRTATE A TI MISMO

Soporta tus depresiones, tus tristezas, tu manera de ser, tus cambios. Soportarse a si mismo es el gran acto de virtud. Muchas debilidades provienen del hecho de que las depresiones nerviosas son a menudo tratadas como un reequilibrio del alma. Hay una expresión corriente entre los jóvenes: “No valemos nada”. No perder la paciencia consigo mismo cuando no se vale nada, es una gran virtud.



La peor manifestación de los nervios es la depresión. En este estado se cree haber perdido la fe, la esperanza, la caridad, todo. Es una dura prueba. Santa Teresa dijo: Lo peor de la enfermedad es que debilita de tal manera que no permite fijar el pensamiento en Dios. Pero esto no acarrea consecuencias; lo que cuenta e importantes que se piense en dios, sino que se obre por Dios. No alcanzamos a soportar dolores pero son la ocasión más oportuna de ganar méritos para el cielo.



SOPORTAR A LOS OTROS

La mayoría d nosotros tenemos que soportar las debilidades de los demás. Generalmente es la contrapartida de lo que el prójimo tiene que sufrirnos a nosotros, dando lugar a que ello resulte cosa dura para todos. La omnisciencia no es la característica de las personas con las que convivimos. Quizá sean excelentes y obren con la mejor intención, pero cometen sus faltas o pueden hacer juicios excesivamente rigurosos. Pidamos a Dios que nos dé paciencia para soportarnos a nosotros mismos y a los demás, así decía San Francisco de Sales: “Es necesario tener paciencia con todo el mundo, pero en primer lugar con nosotros mismos”.



ES NECESARIO CARGAR LA CRUZ

En este mundo es necesario llegar la cruz en seguimiento a Cristo. La diferencia entre el placer y la pena estriba en el hecho de que tengamos o no nuestra mano apoyada en el de Dios. La mismo mortificación puede resultar una dicha.



El Arcángel Gabriel dijo a María: “El Señor es contigo”. También nosotros cada vez que recitamos el Ave María, deberíamos proponernos pedir al Señor que esté con nosotros. Haz la prueba, pero amando a Dios. Piensa que Él nos quiere a todos santos; si no lo somos es sólo por nuestra culpa, pero cuidado con el desánimo de que estamos tratando. Deberíamos perseverar pidiéndole que no se separe de nosotros a pesar de que estemos envueltos en tinieblas y caídos por nuestros desalientos.



Las molestias que experimentamos, Él las ha sufrido también. Por ejemplo, la monotonía. “Cuántos años pasó de carpintero sin si siquiera llegar a ser ebanista! Todo lo que hizo, lo realizaba con la esperanza de que lo imitáramos.



Lleva, pues, alegremente la carga de la vida, y estarás ya a mitad del camino de la santidad. Si Dios nos trata como ha tratado a María o a su divino Hijo, debemos sentirnos satisfechos por tal merced. La salud, la riqueza, el éxito no han sido nunca los mejores dones; rara vez obsequia con ellos a sus mejores amigos.



A menudo decimos: “Querría sentirme mejor situado en la vida, ser portento, tener riquezas, en una palabras, más talentos. ¿Abrigas la seguridad de que esto sería un bien para ti? De ser así, ten por seguro de que te habrían sido dados estos bines cuya posesión tanto ansías. No olvides que Nuestro Señor está como preocupado de saber por qué medios podrá ayudarte a amarle mejor.



Si encuentras la vida penosa, díselo a Él. Si te parece difícil ser bueno, si no aciertas a rezar en absoluto y sientes pena de ello, confíate a Él: Ahí tienes tu oración.

Si pruebas de hacer todas estas cosas por tus propias fuerzas, no triunfarás jamás; pero si pasas la vida asido de la mano de Dios, el Amor te hará todo fácil.



CONFIANZA EN DIOS

Creemos que un viaje empezado de esta manera había de resultar completamente felíz; ¿acaso no lo emprendían por orden del mismo Señor? Los discípulos se embarcaron y empezaron un viaje para cumplir la voluntad de Dios: Indudablemente será aquel un viaje felíz. Y, sin embargo, no fue así.



Súbitamente sopla un viento opuesto, hay que luchar contra toda clase de dificultades, mientras la barca ya en alta mar es abatida por las olas y por el viento contrario (Mt 14, 24).

El mar estaba enfurecido, el viento rugía con violencia, la pequeña barca se tambaleaba. “Y Jesús no estaba allí para salvarles?”



Sin embargo, el Señor estaba con ellos; pero era su querer que tuvieran que luchar con aquellas dificultades. Así mismo debemos nosotros experimentar penas en tu servicio precisamente cuando cumplimos más fielmente la voluntad divina.



El divino Maestro permitía que sus apóstoles fuesen probados por la tribulación a fin de hacer resplandecer con qué amor tan vigilante cuidaba de ellos. Igualmente permite que las pruebas nos hieran para que suspiremos junto a Él, pensemos en Él, hacia el Él nos volvamos, a Él nos confiemos y le llamemos en nuestro socorro.



Lejos de acobardarnos, debemos redoblar nuestros esfuerzos en su servicio, trabajando sin temor alguno ante cualquier fracaso que las olas o los vientos de la vida pudieran determinar, puesto que Él ve, conoce y sabe el momento en que nos ha de prestar su auxilio. No temas. Él acudirá pronto.



“Y en la cuarta vigilia de la noche, vino a ellos andando sobre el mar. Viéndole ellos andar sobre las aguas, se turbaron y se decía: Es un fantasma y de miedo comenzaron a gritar. Pero al instante es habló diciendo: Tened confianza, soy Yo, no temáis” (Mt 14, 24---27).



En momentos de turbación le llamamos y Él nos responde en el fondo de nuestros corazones. Con frecuencia, a través de la misma tribulación que nos o escondía, viene y nos dice: Ten confianza, soy Yo, no temas.



Pedro avanza ansiosamente hacía Jesús, mientras no mira más que a Él; pero al fijarse en las olas o en sí mismo, se hunde. Mira tú solamente a Jesús y olvida tu peligro.

Asustado Pedro, grita: Señor, sálvame. Jesús tiende la mano y le dice: Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?

Jesús y Pedro entran en la barca; el viento se aquieta y la calma reina a su alrededor. Entonces los apóstoles adoran a Jesús diciendo: Verdaderamente eres el Hijo de Dios.



LA PROVIDENCIA DIVINA

“Mi destino está en tus manos (Salmo 21, 16). Supongamos que Dios, nos dice: Conozco lo que vale tu alma, confío en ti y dejo a tu arbitrio el elegir los medios más conducentes a tu salvación.



Que se nos presente las riquezas y la pobreza, la enfermedad y la salud, los éxitos y los fracasos, larga vida o corta, hasta el punto de poner en tus manos la elección de lo que pareciere mejor.



¿Nos sentiríamos satisfechos? Creo que no. Diríamos mejor: Señor no dejes en mis manos elegir, puesto que no sé o que me conviene.



Todavía más, ni siquiera aceptaría que mi ángel custodio o santos patronos fueran mi seguridad, porque sólo espero que la infinita sabiduría y misericordia de Dios, que e dará los medios para alcanzar mi eterna salvación.



DIOS NOS DA EL DISEÑO DE AMARLE

Creemos que la santificación es sólo un esfuerzo personal. Es, sin embargo, un don de Dios. Él nos da el deseo de amarle. La dejadez, la pobreza, la degradación son consecuencias del pecado original.



Ahora siento vivos deseos de amarle, pero soy incapaz de hacerlo, pero Él me otorga esa gracia. En un instante, Dios puede transformar el corazón más depravado en un corazón henchido de amor a Él.



Muchas veces creemos que es muy difícil tener a Dios contento. Dudamos que su muerte fue por ese amor eterno que me tiene. Lo que me pide es corresponderle a su gracia.

Una petición grande s pedirle al Señor que viva en mi corazón, que sea su morada para siempre.



LA ALEGRÍA SIEMPRE CONDUCE A DIOS

Alegraos siempre en el Señor, os lo repite, alegraos, nos dice San Pablo. La alegría siempre nos conduce a Dios; nunca nos aleja. El mundo cae en el error de considerar la piedad como ligado de algún modo con la tristeza. Así como la risa resulta saludable para el cuerpo, también la alegría bienhechora para el alma.



Alguien podrá argüir que Cristo no había reído jamás… Pero vale más la tradición que nos dice que el divino Maestro era amado y seguido por las muchedumbres.



En cada uno de nosotros está que nuestra relación con Dios resulte lo más dulce posible. Mi yugo es suave y mi carga ligera. Venid a Mí y Yo os aliviaré.



PACIENCIA Y PERSEVERANCIA

Uno de los mayores errores de nuestra vida espiritual es no darnos cuenta de que nos falta preparación. ¡Cuán impacientes nos sentimos por ser mejores, por ser santos!



El secreto del éxito en la enseñanza depende, por lo menos, en un cincuenta por ciento, de la repetición. Y, sin embargo, a nadie le gusta repetir; no resulta simpática esta piedra de amolar, que es la Gramática, porque el alumno las más de las veces cree poder prescindir de que se le vayan repitiendo unos mismos conceptos.



En nuestra vida espiritual omitimos las declinaciones, los géneros, los verbos y la sintaxis. Queremos entrar en íntimas relaciones con Dios, esperamos prolongar nuestra oración sin distracciones, deseamos adentrarnos en los secretos divinos sin antes saber deletrear.



Los amigos de Dios son ante todo humildes. Tenemos necesidad de asentar bien los fundamentos, de ejercitarnos. Nuestra preparación es insuficiente para recibir las inspiraciones del Espíritu Santo. Y siendo esta nuestra manera de proceder, ¿cómo nos asombramos de no ser mejores? ¡Cuánto nos diferenciamos de los santos que siempre dan gracias a Dios de no ser peores?



Si verdaderamente adelantas en la vida espiritual, creerás con seguridad que retrocedes. Si penetrar en una habitación oscura, es imposible que puedas ver el polvo y desaliño que la llenan, pero entreabre tan solo una ala de la ventana y te darías cuenta en seguida del polvo que llena la estancia. Cuanto más dejes penetrar la luz, más notarás el desaliño. Lo mismo ocurre con la luz de Dios: cuanto más pidamos al Espíritu Santo que ilumine nuestras almas, más patentes se nos harían nuestras faltas.



Luz, tres veces bendita,

Asaeta con tus rayos lo más vivo de los corazones

Que con fe por Ti suspiran.



Cuando allá en los años floridos de la juventud vivías siendo juguete de los sentidos, ¿carecías acaso de defectos? Cualquier otro, en cambio, según tú, adolecía de ellos. Te decías: “Fulano es un egoísta, tan pedante, tan apoco caritativo!” Sé más perfecto y verás mejores a los demás.



Dios no juzgó excesiva la espera de miles de años para preparar el mundo al advenimiento de su Divino Hijo. San Juan decía a sus discípulos: El hacha está puesta a la raíz del árbol…Asestemos, pues, el golpe hasta la raíz de los defectos que nos tienen alejados de Dios nuestro Señor.



Ni la lectura de los libros piadosos, ni el recitar largas oraciones, ni la ciencia de los conocimientos elevados son los auxiliares que introducen a Jesús en nuestros corazones. Lo que nos da su posesión es el amor, el deseo de vivir de Él, el esfuerzo real que nos cuesta el clavar el hacha en la raíz de un defecto.



Sabes perfectamente de que Dios ama y lo que detesta; si quieres poseerlo, no repares en el precio. Pidamos al Señor la gracia de poder conocer cuales son los defectos cuya enmienda debemos intentar y realizar, siempre con el fin de darle digna morada en nuestros corazones.



DESCONFIANZA Y GENEROSIDAD

¿He aprovechado plenamente la gracia que Dios me otorga? ¿Tengo razones para darme cuenta que Dios quiere que mi vida sea mejor que la que he llevado hasta ahora? ¿Quiere Él venir a mi corazón? ¿No será presunción o, mejor, puro sentimentalismo pensar que Nuestro Señor quiere verdaderamente hace suyo mi corazón? Para no poner inquiete a nadie, me apresuro a aclarar que, al hablar de los llamamientos divinos, no es mi intento, en manera alguna, referirme a un llamamiento a la vida religiosa.



Una impresión de azorada inquietud, de descontento espiritual de no haber hallado aún realmente aquel “algo” que puede llenar mi vida: la sensación de vacío, la falacia del mundo…todas estas preocupaciones del demonio. ¿Es razón de que desearíamos nosotros turbar las aguas tranquilas de nuestra alma? Luego son aldabadas de Dios.



Si estos pensamientos arraigan en mi mente, son un indicio cierto de que Dios pide más de mí, que quiere atraerme más hacia Él a fin de que proceda mejor.



VOCACIÓN DE LOS APÓSTOLES

Dios emplea procedimientos muy diversos para llamar, según las personas. San Andrés y San Juan seguían a Juan Bautista que iba diciendo: He aquí el Cordero de Dios. Luego, estos dos discípulos se encaminaron hacia Jesús, preguntándole dónde se alojaba. El Señor les contestó: Venid y lo veréis. Le siguieron, permanecieron con Él toda la noche y a la mañana siguiente: Hemos encontrado al Mesías.



San Pedro fue llamado mientras remendaba sus redes. El joven rico preguntó: Buen Maestro, ¿qué debo hacer para ganar la vida eterna? Guardar los mandamientos. Ya lo hago, entonces Jesús mirándolo le amó. Así, pues, si quieres ser perfecto, ve y vende todo lo que tienes y el producto dáselo a los pobres; después ven y sígueme. El evangelista nos refiere que el joven se marchó sumamente triste porque poseía muchos bienes.



Nuestro divino Salvador llama a cada uno convoz distinta. Nos dice: Quiero disfrutar muy especialmente de tu amistad; es mi deseo que rompamos todo lo que se opone a tu dignidad. Te quiero perfecto, dispuesto a venderlo todo por seguirme. Sin que deba entenderse venderlo todo en el sentido literal de la palabra.



Jesús nos dice: Si quieres ser perfecto, debes proceder de tal suerte que nada se interponga entre tú y Yo. No debe existir restricción alguna, asidero alguno deliberado que se oponga a mi voluntad.



El tipo modelo es elevado, muy encumbrado, pero fíjate en que las palabras son éstas: Si quieres ser perfecto. Hay en mi corazón algo que me aparte de Nuestro Señor? ¿Qué es lo que me roa la verdadera paz del alma? ¿Me desvivo apasionadamente por la alabanza ajena? ¿Concedo un valor excesivo al afecto de los demás?



¿Cuántos hay entre nosotros que oyen la voz de Dios hasta el punto de resultarles un verdadero asedio y, sin embargo, no quieren darse por vencidos!



¿No he sido acaso muy mezquino en mi ofrecimiento? ¿Me siento verdaderamente dichoso, plenamente satisfecho de mi mismo? Dios me pregunta: ¿Estás dispuesto a darme todo lo que Yo quiera? ¿A satisfacer mi gusto en aquello que Yo te pida? Entonces, “ven y sígueme”.



Él, que ha formado nuestros corazones, sabe la manera de atraérselos. La avaricia es el elemento de Satanás; la liberalidad, en cambio, es el elemento de Dios; y la más íntima alegría, pertenecer al grupo de sus servidores. Nos quiere muy junto a Él, porque estarle muy cerca constituye la verdadera felicidad. Quiere que renunciemos a todo egoísmo, que pensemos más en los otros, mucha más en Él. Quiere que le amemos y ayudemos a los demás a amarlo.



¿No es digno acaso de que le sigas? Suplícale que te deje oír su llamamiento con tanta claridad, que te sea imposible desentenderle y, luego, sé lo suficientemente generoso para estar contento, más aún, ansioso de seguirle dondequiera pretenda conducirte.



SEÑOR, UE QUIERES QUE HAGA?

Si decimos esto desde el fondo de nuestro corazón, Dios no nos negará nunca una respuesta. No lo decimos con perfecta sinceridad porque ni estamos decididos a hacer sin reservas todo lo que nos puede pedir. No hay que temer jamás; si realmente queremos complacer a Dios, haremos cuanto nos pida.



Todos incurrimos en faltas. Nuestro deber estriba en tratara de sacar provecho de ellas. Interrogado Santo Tomás sobre cuál era el medio más corto para agradar a Dios, respondió: “Quererlo”. Si queremos vencer el orgullo, la obstinación, la pereza, lo lograremos sin duda.



Supongamos que en el pasado ha sido vanidoso, egoísta. Si quiero vencer estos defectos en adelante, puede hacerlo. No todos podemos figurar en le lista de los poderosos, ni de la aristocracia.



Nos acostumbramos a considerar el amor de Dios un poco como el Monte – Blanco: nieves eternas bañadas por el sol, radiantes, magníficas, prodigiosas pero inaccesibles, inabordables. Y, sin embargo, Dios a cada hora, en cada instante, intenta aproximarnos más a Él, mientras que nosotros miramos de apartarnos.



Señor, qué quieres que haga? Primero que sepas estar contento con su suerte, ni más inteligente, ni más agraciado. ¿Quién es el responsable de cada detalle de tu vida? Dios. El estar descontento de ti mismo es, en frase llana, rebelarse contra su voluntad.



UNA PERSONA HUMILDE PUEDE SER UN SANTO

Si encontramos un alma que, sintiéndose humilde, esté absolutamente satisfecha en su vida, se trataría en verdad de un santo. Tomemos por regla fija el estar siempre contentos. ¡Cuán saludablemente influiría esta disposición sobre nuestra existencia! No censuraremos nunca a Dios porque hayas de vivir tu vida con lluvia o buen tiempo, con salud o enfermedad, con riqueza o pobreza.



EN LO ESPIRITUAL: ¿Debes estar impaciente porque no adelantas en la virtud? Incluso tu progreso espiritual deberías abandonarlo en las manos de Dios.



Has de alegrarte de tu estado espiritual. Si Dios no quiere que avances más rápidamente, no te apures. El no anhelar que seamos santos en un día, quiere que la virtud crezca. Proceder según la gracia significa ejecutar con facilidad las cosas que se presentan en nuestro camino hacia la eternidad: hacerlas bien y humildemente, porque ésta es su voluntad. Así llegaremos a ser santos.



JESÚS CURA AL INVÁLIDO DE 38 AÑOS

En el capítulo 5º San Juan nos cuenta como Jesús sanó al hombre que yacía cerca de la piscina en espera de ser el primero en descender al agua después que el Ángel la hubiese agitado. Cuando pensamos en años que hemos vivido y en lo poco que hemos hecho, ¿no podemos compararnos exactamente a esta pobre hombre? Pasan los años y no llega nunca a ser el primero en alcanzar el agua; lanzo un suspiro y espero mejor suerte de cara a la próxima vez.



Nos hacemos sordos. Creemos imposible llevarnos a la piscina de las gracias de Dios. Lo mismo da quedarse tendido aquí. Otros llegan siempre primeros. Soy demasiado perezoso, demasiado pesado para probarlo. Tengo poca fe en el amor de Dios para conmigo y dudo acerca del interés que siente por mí.



Sin embargo, debería exclamar: A pesar de todo, no es tan difícil amar a Dios. Habiendo dado por mí su vida, no será poco lo que me amas ahora. Si ningún pensamiento puede pasar por mi mente sin que antes haya pasado por la mente de Dios, ¿no es una prueba de que se preocupa de mí?



El remordimiento es el reproche de amante que no ha obtenido más confianza. Sólo una persona puede enseñarnos el amor a Dios: el mismo Dios.



Si no crees a Dios digno de ser amado, no puedes amarle. La Religión es esto: el servicio de Dios, el amor a Dios. Nadie existe tan agradable como Dios, tan digno de ser amado y tan fácil de contentar. Si te lo imaginas altanero, a distancia inabordable, le revistes de unas notas nada atrayentes y, por consiguiente, no puedes amarlo.



El espíritu infernal es quien te sugiere que no eres digno de su servicio, porque eres cobarde; te ha ofrecido una ocasión de mortificarte y la has rehusado. Te sientes fatigado de obrar el bien; no perteneces al número de la élite de los llamados al amor divino. Así tiende a presentarnos a nuestro divino Maestro duro, difícil de contentar; quiere hacernos creer que deberíamos vivir constantemente como en los días risueños de nuestra existencia. ¡Cuánto diferimos de los apóstoles, siempre tan a gusto en su compañía!



¿Cuál será, pues, nuestro talismán para el porvenir? Será tener una idea verdadera de Dios nuestro Señor. No le juzguemos exigente, duro, fastidioso, sino generoso, condescendiente, siempre deseoso de perdonara y hallando en nosotros más motivos de compasión que de censura.



Pide a nuestro Señor que te ayude a conocerle, porque conocerle es amarle.



Año tras año hemos sido remisos en el servicio de Dios; año tras año nos hemos hecho sordos a sus continuos llamamientos para hacernos mejores. ¿No esperamos acaso el movimiento de las aguas? Cuando Dios manda a su Ángel a remover el agua de la piscina de nuestra alma, que debería ser, aún cuando no lo es siempre, un espejo donde Él pudiera contemplarse, ¿no deberíamos prestarle oídos? Por el contrario no decimos frecuentemente: Es inútil que intente llegar hasta la piscina de las gracias de Dios. Lo mismo da quedarse tendido aquí. Otros llegan primeros. Soy demasiado perezoso, demasiado pesado para probarlo. Tengo poca fe en el amor de Dios para conmigo y dudo acerca de su interés que siente por mí.







Lo anterior lo resumimos en 25 pensamientos:



1- Nunca te representes a Dios como un juez duro. Él no es difícil. Es un Padre tierno que no ama hoy para odiar mañana.



2- Él no es un padre insensible, ni caprichoso ni inconstante por eso nos pide amor, correspondencia.



3- No digas: yo tengo un talento y otros tienen hasta cinco. Desde la eternidad, Dios te quiso así, un talento te lo dio para combinarlo con tu prójimo y complementarlos para tu mismo bien.



4- Basta de lamentos: ante la leche derramada, nada se puede hacer. Las faltas y errores del pasado, déjalas en manos de Dios. Vive en un continuo acto de amor.



5- Muchas veces la depresión de los pecados de la vida pasada, mantienen al alma más alejada de Dios que el mismo pecado.



6- No pierdas el tiempo en desalientos inútiles, levántate y agárrate de Dios. No tengas un ojo en el pasado y otro en el futuro, ten los dos ojos en el presente.



7- Lo más fácil para Dios es el perdón. Es su oficio. Él no habita en las tinieblas, ni es la melancolía, ni en el abatimiento o depresión.



8- Que tu concepto de Dios sea cada día más elevado y sereno, “porque eterna es su misericordia”…mejor cuídate de estar listo a lo que te pide, cuándo y cómo lo desea.



9- Imita la moral del soldado: siempre dispuesto al heroísmo, hasta dar la vida. nada de leyes del menor esfuerzo, de querer no hacer nada.



10- El Santo Cura de Ars hablando de santidad decía: sólo hago una cosa, el no quejarme de mis trabajos y fatigas.



11- Una vida escondida y aparentemente, muy monótona, sin gloria, es casi siempre más meritoria y dichosa que todos los oficios, placeres y lujos del mundo.



12- Dominar los nervios, debe ser nuestro gran propósito. En la antigüedad practicaban grandes austeridades, por eso no conocían la depresión, producto de nuestros tiempos.



13- Sé valiente ante la tristeza, depresión, cambio de humor, que es dónde debe trabajar la virtud. No digas: “yo no valgo nada”.



14- Soporta a los demás, así te soportarán también a ti. San Francisco de Sales decía que es necesario tener paciencia con todos y en primer lugar consigo mismo.



15- Imitemos la serenidad de Jesús en casi toda su vida, pasada en el taller de San José con el humilde trabajo, sin llegar a ser un ebanista. Pensaba en que muchos lo imitarían.



16- Si llevas con amor la carga de tu vida, ya estás en a mitad del camino de la santidad.



17- La salud, la riqueza, la inteligencia, nunca han sido los mejores dones de Dios. Los santos tenían la enfermedad como un don de Dios para alcanzar la santidad.



18- San Pedro mientras miró a Jesús sobre las aguas, caminaba seguro, pero apenas se miró a sí mismo y a las fuerzas de la naturaleza, empezó a hundirse.



19- La santificación no es sólo un esfuerzo personal, es ante todo, un don de Dios.



20- La alegría siempre conduce a Dios, nunca nos aleja. Algunos confunden la santidad con la tristeza. El sonreír da salud al cuerpo y al alma.



21- No te impacientes por tener que hacer las mismas cosas. Los grandes genios son producto de la constante repetición.



22- Si quieres aprender a orar y ser un santo, empieza por deletrear la ciencia de la perfección, como los niños.



23- Te debes sentir como el más felíz del mundo por haber conocido a Cristo, poderle seguir y estar con Él.



24- Santo Tomás dice que el medio más corto para agradar a Dios, es quererlo. Vive contento con la suerte, querer de verdad.



25- Una persona humilde y satisfecha en el servicio de Dios es un santo, ha descubierto el amor de Dios.



LAS DISTRACCIONES – (En adelante sigo el libro en meros pensamientos)



1) -Una distracción consiste en apartar voluntariamente el pensamiento de Dios cuando estamos en su presencia.

2) – Si al conversar con una persona miro por la ventana a los que pasan, falto a la educación e incurro en una grosería que ninguno permite jamás.



3) – Si es una falta no atender al amigo, ¿qué no será si se trata del mismo Dios?



4) – Cuando rezas, ¿qué haces bien hecho? –Nada, mi oración no es otra cosa que una distracción continua.



5) – ¿Cómo puedo pensar que amo a Dios, cuando leo un libro o hablo con un amigo, mi atención no va a la deriva de ese modo?.



6) – Conversar con Dios es más difícil que leer un libro o hablarle a un amigo, porque al no ver al interlocutor, la función de los sentidos no viene en tu ayuda, ni percibes su voz que te responda.



7) – La oración no produce sus frutos si deliberadamente apartas tu pensamiento de la presencia de Dios para fijarla en otros objetos.



8) – Muchas veces parece como si nos halláramos en medio de un torbellino de pensamientos inoportunos que no logramos ahuyentar!



9) – La gran mayoría de las distracciones no son tales. Son las que nos podrían hacer culpables a los ojos de Dios. Cree que Él no las tiene en cuenta para nada!



10) - Es muy lamentable que esta trampa del demonio desconociera a muchos, por otra parte respetables y sensatos.





11) - ¡Cuán útil nos sería comprender el poco dominio que llegamos a tener sobre nuestros pensamientos!



12) - Tienes una gran pena, un agravio, un infortunio...Pues bien, te desafío a apartar la idea. Las distracciones no deben asustarnos.



13) - Las distracciones se imponen. Serás lo mismo dentro de una capilla que fuera de ella. No te imagines que el Señor esté descontento porque no puedes sujetar a tu voluntad los vuelos y revuelos de tu espíritu.



14) - Puedes decir con sencillez: -Señor, esto soy yo, ven en mi ayuda. No puedes desanimarte porque el diablo está esperando esta ocasión para su victoria.



15) - No hagas de tus distracciones materia de examen, a menos que estés seguro de que hayan sido voluntarias.



16) - Todo lo que nos aparta de Dios le desagrada; pero las distracciones, en si, no impiden nuestra unión con El.



17) - Ten por seguro, puesto que entra en tu alma por la Sagrada Comunión, que Jesús desea conocer tus pensamientos antes de otorgarle sus gracias.



18) - ¿Juzgarás acaso, que esta Comunión va a ser inoperante porque estas bajo el golpe de una gran prueba o bajo la impresión de una reciente injusticia? Nada de eso. Dios no está ofendido. Mientras perdura tu intención de servirle, tu oración persiste. Todo lo que hagas es una prueba de tu amor.



PROGRESO ESPIRITUAL



19) -Dios deposita en la tierra de nuestro corazón una bellota de humildad, y será necesario que transcurra mucho tiempo antes de que llegue a ser una robusta encina.



20) - Nuestra naturaleza se desarrolla sólo gradualmente. Ser fiel a la gracia, significa hacer primero lo que es fácil, paulatinamente, día tras día.



21) - No tienes que volcar la sal en la sopa, ni prender fuego que dure. Esto es más bien del demonio. El camino es hacer poco, hacerlo humildemente y Dios te ayudará para pasar de las cosas pequeñas a las grandes.



22) - Ojo! Dios es tan generoso que quiere que nuestro amor para con El sobrepase en magnitud nuestro mismo deseo.



23) - Un niño ignora el valor de las joyas. A sus ojos son como otros guijarros cualesquiera. Nos hace falta conocimiento de la materia para ser capaces de apreciarlas adecuadamente.



24) - Llevas años creyendo que intentas obtener ciertas gracias. ¿Estás seguro de que las aprecias en su justo valor, tanto como dices?



25) - ¿Tengo vivo el sentido de los dones de Dios: aquel intenso deseo de los dones que me facilitarán la práctica de las virtudes, la presencia de Dios, la oración?



26) - Si Dios no nos otorga los dones que le pedimos, la mayoría de las veces es porque no estamos aún preparados para recibirlos.



27) - Nos equivocamos creyendo que el Señor hace una elección al distribuir las virtudes. Pero es evidente que Él pretende hacernos santos a todos.



28) - Lo que Dios solicita de nosotros es mucho más amor. A lo mejor piensas: -No le amo más pues no soy del gremio de los elegidos. Esto es hablar inconsideradamente.



29) - ¿Por que no estoy más cerca de Dios? ¿Por que no cuento con tantos auxilios como los demás parecen tener? ¡No soy más que una infeliz criatura!



30) - Dios sumamente bondadoso me deja de lado, y no haré más que ir da acá para allá hasta el fin de la carrera. Es un error pensar así. Nuestro Señor ha dado su vida por ti.

31) - Si Dios no ha perdonado a su propio Hijo, como no nos concederá, con Él, las demás cosas?



32) - Debemos admitir que hemos comenzado la obra de la perfección con un fondo restringido de luces y recursos. Acepta esta gracia como te la ha dispensado Dios y luego hará seguir otras.



33) - Dios se complace en dispensar a cada uno lo que necesita. No tiene más que una idea en perspectiva, darnos su amor, y esto constituye su mayor goce.



34) - Jamás vayamos a Dios con indiferencia, diciendo: -Si en el día de hoy, Señor, me habéis reservado algún favor, lo acepto de vuestra mano sin hacer de el gran caso.



35) - Cobremos ánimo en la certeza de que amamos a Dios cada vez un poco más.



36) - De la misma suerte que al acercarnos al fuego notamos que aumenta el calor, así mismo cuanta más generosidad manifiestes en vencer los obstáculos, tanto más te acercas a Dios.



37) - Si lealmente puede atestiguar que tus esfuerzos en la búsqueda de Dios han sido leales y, si echando una mirada escrutadora sobre el año que va, puede comprobar que los intereses del divino Maestro han tenido lugar preponderante sobre los intereses humanos, has de reconocer que su situación es excelente.



38) – Librarse del espíritu del mundo, saber adivinar cada vez más la voluntad divina, sentir crecer en si el deseo intenso de Dios, todo es buena señal.



39) - “Dios mió, Dios mió! ¿Por qué me has abandonado? Jesús está sumido en una gran agonía física y en una angustia mortal. No dice “Padre”, sino “Dios mio,” como si su Padre le hubiera abandonado realmente.



40) - Cuanto más cerca estamos de Dios, más sentimos la convicción de que Él tan solo es quien cuenta y pesa en nuestra vida.



41) - Si queremos llegarnos a Dios, debemos desprendernos de las criaturas. Este desprendimiento es inexcusable, si queremos un alto grado de vida espiritual.



42) - En todo el universo el único ser que merece ser locamente amado es Dios.



43) - Nuestro Señor fue abandonado de todos. Dios en cambio, no desampara al alma, pero diríase que si, más de una vez, en vista a nuestra instrucción y formación. Imitemos a Jesús que prologa su oración, aunque parezca que ello sea en vano.



44) - Las tinieblas que nos envuelven están a veces henchidas de horror. El recuerdo de nuestros pecados nos aturde excesivamente.



45) - Todo lo que hemos aprendido nos parece una irrisión. “Maldice a Dios y muere.” He aquí, la cruel tentación a que estamos expuestos.



46) - ¿Que esta situación es demasiado difícil de soportar? El Señor responde: -Si te sientes capaz de soportar esta prueba por amor mío, te trataré como a un bebé, y te alimentaré con leche.



47) - En toda situación roguemos al Señor, y vendrá en nuestro auxilio como lo hizo con Jesús cuando dijo: - Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.



48) - Si estamos decididos a consagrarnos a Dios enteramente, el sufrimiento sin ninguna clase de duda, será nuestra herencia.



49) - No nos descorazonemos, pues, cuando la tribulación nos visite, acordémonos de que Jesucristo esta con nosotros aún cuando calle y su presencia no nos sea sensible.

50) - Renunciemos a lamentarnos y no pensemos que la duración de la prueba va a ser interminable.



51) - Sin sufrir, ¿como llegaríamos a robustecernos? ¿Acaso no deseamos pagar a nuestro divino Maestro algo en reciprocidad? Querríamos llevar una vida sin sufrimientos ni dificultades?



52) - Hagamos por manera de que nos sea familiar la Pasión de Nuestro Redentor.



53) - Muchísimo más nos aproximaremos a Él por la fidelidad en las tribulaciones y en los combates que cuando vivimos en medio de dulzuras y consolaciones.



54) - “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen.” Estas palabras, Jesús las pronunció en favor de sus verdugos, de los sacerdotes judíos y de todos los que habían tramado su muerte.



55) - Intercede por sus enemigos. Pleitea a su favor! Admirable amor! Llega a excusarlo, incluso, porque “no saben lo que hacen” no sabían que Jesús era Dios, si bien esta ignorancia era culpable, puesto que conocían las Escrituras.



56) - Una indulgencia ilimitada mueve a Dios, a pesar de todos nuestros pecados. Nos ama verdaderamente.



57) - Si hay ignorancia o debilidad, ello basta para que se apiade de nosotros y persevere en nuestro amor.



58) - Unos piensan que no puede Dios amarme, no es posible que olvide mis pasados yerros.



59) - Jamás alcanzaremos a tener una convicción bien sólida, sin límites, acerca de la compasión que siente nuestro Señor para con nosotros.



60) - El entusiasmo es un don de Dios. Pensemos en los discípulos de Emaus. A pesar de ver desvanecidas sus esperanzas, no se desvían del Señor. Su lealtad es fielísima.



61) - Nosotros también podemos experimentar hondas decepciones donde teníamos derecho a cimentar una muy profunda esperanza.



62) - Como los discípulos de Emaus, nuestras tonterías y faltas involuntarias no le ciegan. El Señor enardecerá nuestros corazones en su intimidad más profunda.



63) - Las inquietudes de los discípulos no estaban desprovistas de fundamento; pero se sentían embebidos de su Maestro, les era tan vivo el recuerdo de sus sufrimientos, que sentían necesidad de hablar de Él.



64) - Estos discípulos no incurren en crítica alguna. ¡Qué lección más admirable para nosotros!



65) - Mientras Jesús nos regala con sus consolaciones, mientras nos acompaña y sentimos en nuestro derredor la aprobación, todo va viento en popa y estimamos excelente el poder contarnos entre sus amigos. Pero cuando las cosas andan mal, el disco ya es otro.









66) - La consternación se había apoderado del ánimo de los dos discípulos y les había dejado ofuscados. ¡Un hombre en plena juventud, despreciado a los ojos de su Madre y en circunstancias ignominiosas!



67) - Cuántas veces en las dificultades creemos perder todas las esperanzas. Parece que todo amenaza tomar un giro contrario.



68) - En nuestra vida muchas veces nos decimos: -Contábamos con que el Señor se inclinaría y procedería a nuestro favor, más…



69) - El Señor nos podría decir: ¡Insensatos!, ¡niños”, ¿no sois capaces de descifrar lo que es tan claro como el sol en pleno día?



70) - No llegamos a darnos cuenta de que Él ha hecho precisamente lo que de Él estábamos esperando.



71) - Cuando el Señor no atiende nuestras peticiones como a vuelta de correo, juzgamos ya que no nos hace caso.



72) - Dices: Dios ya no me escucha. -Cuán poco razonables somos! Debes saber que nadie todavía ha dirigido a Dios una oración sincera sin haber sido escuchado.



73) - Para ser oído favorablemente ni siquiera se requiere hablarle en estado de gracia.



74) - Dios está más deseoso de oír favorablemente nuestras súplicas que nosotros de dirigírselas. “Corazones tardos en creer!”



75) - Llamamos suavemente y porque al instante no se abre la puerta, nos retiramos y creemos que la unión con Él ha sido obstaculizada.



76) - Si la desconfianza es habitual, hace inútil y defectuosa mi oración. Lo que Dios desea de nosotros es que le amemos...



77) - Los peregrinos de Emaus deberían haber comprendido que Cristo tenía que sufrir.



78) - “Oh corazones tardos en creer que Dios nos quiere a todos verdaderamente santos.” Queremos ser virtuosos sin que nos cueste, humildes sin pasar por las humillaciones, simpatizar con los sufrimientos de Cristo sin experimentar el más mínima molestia, ni el más ligero rasguño.



79) - Prueba de fijar tu vida conforme a la luz que esclarece las palabras del divino Maestro, y te darás cuenta de cómo caes en un profundo error.



80) - Acabarás por admitir que todos los contratiempos, el mismo vano desgaste de energías, todas esas circunstancias contradictorias y dolorosas son necesarias para tu definitiva santificación. ¿Acaso no convenía que ello fuera así?



81) - Los mismos pecados perdonados pueden resultarnos muy útiles para el servicio de Dios.



82) - Fuere cual fuere tu vida, el Supremo Hacedor la permite. Cuando se habla de vida disipada, malograda, la expresión no es exacta.



83) - Además, un solo minuto de arrepentimiento puede repararlo todo; un momento de contrición, por breve que sea, basta para hacernos agradables a Dios, para volvernos hacia Él.



84) - Dios permite las cosas que nos sobreviene y los mismos tropiezos pueden conducirnos a dicha eterna...



85) - Los discípulos le instaron. Como ellos, cuando nos parezca que Nuestro Señor se niega a otorgarnos lo que le pedimos, importunémosle, forcémosle a oírnos. Él no sabe resistirse al apremio de un verdadero amor.



86) - Partió el pan, le reconocieron y desapareció súbitamente de su vista. ¿Acaso no se sentían enardecidos nuestros corazones en sus más íntimas reconditeces?...





PESIMISMO ESPIRITUAL





87) Uno de los mayores obstáculos para progresar en la vida espiritual nace de la creencia que por cualquier motivo Dios se disgusta de nosotros.



88) - Casi pecamos de pesimismo cuando se trata de vida interior.



89) - Dios, pensamos, tendrá sus razones para no otorgarme gracias especiales. ¡He abusado tanto de ellas en mi vida pasada!



90) - ¿No nos sabremos dar cuenta de que sólo el demonio es el que puede sugerirnos tales pensamientos de pesimismo?



91) - Dios nos ama con un amor inconcebible y desea ardientemente venir a nosotros por medio de la Sagrada Comunión. Nuestras abstenciones a recibirlo, le apenan.



92) - Sepamos que todo cuanto hace en nuestro favor en estado de prueba en que nos hallamos es para que intensifiquemos el amor de que le somos deudores.



93) - Las pruebas nos llegan para mayor perfección nuestra.



94) - Debería ser para nosotros un poderoso consuelo el pensamiento de que las circunstancias que nos rodean son precisamente las mejores del mundo y las más propias para permitirnos servir estupendamente a Dios.



95) - No temas pecar de presuntuoso: Acércate a Mí, dice el Salvador; mis brazos te están abiertos.



96) - Acojamos cuidadosamente las inspiraciones de la gracia. Oímos una crítica poco caritativa y ardemos en deseos es exclamar: -Soy de la misma opinión. En vez de callar. Las pequeñas gracias nos irán inundando poco a poco.



97) - Habiéndonos dicho Nuestro Señor: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas, no tenemos derecho a poner en duda la palabra divina; es su voluntad formal que le sirvamos por amor.





98) - Cuando Dios quiere que un alma se le acerque, la invita a rendirse a su deseo. Comienza por sugerirle que le conozca mejor, a fin de que le ame más.



99) –Si sintieses la necesidad de amarle más, puedes estar seguro de que esto proviene de Dios.



100) – Una vez empezada su obra en el alma, jamás la deja inacabada.



101) – Si queremos ser fieles a su voz interior, satisfará Él mismo los deseos que nos ha inspirado.



102) – Si no quisiera gratificarnos con los dones que nos presenta, se parecería a una madre que hiciera pasar por delante de los ojos a su hijo pequeño un objeto que el desea, alejándolo cada vez que tiende a cogerlo, con el solo fin de impacientarle.



103) – Evita tamañas reflexiones: No he servido a Dios fielmente durante estos años pasados, ¿como puedo empezar a hacerlo ahora?



104) –El tiempo no cuenta para Dios. Será mejor que digas: -Aquel que ha empezado su obra en mi, la concluirá (Fi 1, 6).



105) –Volvamos hacia nuestro buen Maestro y digámosle: -Sois Vos, Señor, quien ha puesto en mi corazón esta necesidad de amaros. Acrecentad, pues mi amor, a fin de que lo realice plenamente.





NO APRESURARNOS NI ATORMENTARNOS





106) –Nos creamos muchas dificultades en la vida espiritual. Nos atormentamos, nos apresuramos y quizás la misma impaciencia nos parece una virtud.



107) – El medio más a propósito para obtener algo de Dios es seguramente no afanarnos en extremo.



108) – La característica de toda actuación es LA CALMA; no nos sobreexcitemos ni nos apresuremos. Los santos no alcanzaron la perfección en un día.



109) - Para moldear el carácter según el ejemplar divino, es necesario un tiempo considerable. Para los santos era algo enojoso pero no se impacientaban. Se sentían dichosos.



110) - Los santos no creían imposible llegar a la cima, sigamos su ejemplo. ¿No nos ama Dios en la misma forma?



111) - El progreso en la vida espiritual depende mucho de que sepamos cultivar una ferviente ALEGRIA, un ardor incesante.



112) - Por que os atormentáis?, nos dice el Señor. Vuestra perfección es obra MIA. Sed fieles en mi servicio y Yo cuidaré de vosotros.



113) - No se justifica que pierdas tiempo y agotes fuerzas en agitaciones vanas.







114) - Duélete íntimamente de algo, si es que vale la pena, y después aparta con diligencia tu pensamiento de ello.



115) - Nuestra mezquina inteligencia y voluntad no resisten la dispersión de nuestras fuerzas.





116) - ¡Que gran desventura es no saber vivir EL MOMENTO PRESENTE!



117) - Tener un dolor tranquilo del pasado es cosa perfecta; pero evita el enzarzarte en retrospecciones sentimentales o en anticipadas ansiedades.



118) - ¿Puede estar contenta una madre si sus hijos estuvieran siempre en la duda de si mañana los amará aún?



119) - Los santos vivían en el momento presente y procedían tan bien como sabían, dejando a Dios el cuidado de todo lo demás.





LAS HUMILLACIONES.



120) -¡Toma en tus manos la copa de las humillaciones y vacíala toda entera; de esa suerte el sol, desde el amanecer hasta que anochezca, será el testigo de una vida gloriosa!



121) - No depende de nosotros sentir pena por las humillaciones, o sentirnos abatidos, confundidos y aún lastimados por ellas. Esto no cuenta para nada.



122) - Lo que realmente importa es que no nos nutramos de amarguras y que sepamos rechazar todo resentimiento.



123) - Los judíos daban noticias engañosas acerca de Jesús. Decían que arrojaba los demonios por arte de Belcebú.



124) - Jesús callaba a esas humillaciones sin resentimientos, al contrario con alegría por mi salvación.



125) - Señor, cuando me encuentres muy cobarde, muy impaciente y diciéndote a voz en grito: - Yo no puedo soportar esto, no puedo sufrir aquello, te suplico que no hagas caso a mis lamentos.



126) - Dame, Señor, la fuerza necesaria para sufrirlo todo en silencio; dame juicio para que te comprenda mejor y concédeme que te ame mucho más todavía.







ORACION.



127) – Es falso creer que Dios no quiere hablar a tu alma.



128) - Rezar es, ponerse en comunicación con Dios. Ora como puedas no ores como no lo puedas. La oración más sencilla es pensar en Dios y amarlo. Él anhela darse a ti.





129) - No digas gimiendo: -¡Si Dios quisiera por lo menos manifestárseme! – Él quiere hacerlo y te permitirá sentirle y gozarle.



130) - Es el puro amor de Dios el que anida en la entraña de tus inquietudes respecto a tu modo de orar? ¿O es más bien un deseo de ahorrarte estos esfuerzos?



131) - ¿Por qué otros oran con facilidad y yo no? No te inquietes por los otros, y aprenderás pronto a orar.



132) - La única preocupación u “obsesión” de ciertas almas, parece radicar en el temor de Dios que en el día del juicio les reproche algo que no recuerden.



133) - ¿De dónde vienen esos terrores, esta opresión del corazón, esa desconfianza respecto a la bondad de Dios? San Juan dijo: -El amor perfecto desecha todo temor y nuestro Señor repetía: Soy Yo, no temáis.



134) -La religión no consiste en evitar perpetuamente una cosa.



135) Hay quien parece creer que la esencia de la vida espiritual consiste en un continuo examen de conciencia. La idea de los hechos pasados invade su espíritu.



136) - No hay que tener ante los ojos el catálogo de los pecados que apagan el último rayo de esperanza que debía iluminar y transformar la vida espiritual.



137) - Jesús trataba con toda dulzura a sus apóstoles a pesar de sus defectos y de sus mismas faltas que les permitía sentirse muy a gusto con Él.



138) - Haz el bien, si quieres evitar el pecado.



139) - Ten la seguridad de que Dios juzga más que por el detalle, por el conjunto y el fin de nuestro obrar.



140) - Ir a la deriva, no tener en la vida un objetivo determinado, no beneficia a nadie. No realizar nada, no aspirar a nada! Que cosa más triste!...



141) - Deberíamos todos vivir y trabajar con un objetivo muy concreto. ¿En que situación te hallas respecto a este punto?



142) - Cuanto más un alma se acerca a Dios, más gusto experimenta en contemplar la santa humanidad de Dios Nuestro Señor.



143) - A la manera de una esponja hundida en el océano, sumérgete tú en el abismo insondable del Sagrado Corazón de Jesús, a fin de que las aguas del amor te envuelvan y empapen enteramente tu alma.



144) - Sólo el amor de Dios puede llenar tu corazón.

martes, 19 de abril de 2011

Dejarse preguntar por Jesús



¿ ME AMAS ?



Carta de Pedro a la primera generación cristiana, que ya no había sido testigo directo de la vida de Jesús. La única referencia que tenían era la palabra de los apóstoles y de los discípulos que se habían codeado con el Maestro.



¿Qué diferencia hay entre aquellos cristianos y nosotros, sino la mera distancia del tiempo y el espacio?

Esta carta tiene como destinatarios a nosotros, los cristianos de comienzos del siglo XXI de la era cristiana.



Pedro nos dice: No habéis visto a Jesucristo, y lo amáis. Pero en ese amor puede haber muchos grados de diferencias; por eso cada uno debe dejarse preguntar por Jesús como Pedro: ¿Me amas?



¿Amamos a Jesús más que cuando le conocimos de niños?

¿Más que cuando hicimos la Primera Comunión?

¿Más que cuando recibimos la confirmación?

¿Más que cuando nos comprometimos como consagrados, o casados?

¿O nuestro amor anterior a Jesús ha ido a menos?


Superada esta pregunta, todavía que da la tercera:



¿Me amas más que éstos?

¿Más que los que han recibido menos beneficios espirituales?

¿Más que quienes tienen menor conocimiento de Jesús?

No hay que anteponerse a los demás, pues sólo Jesús conoce la contabilidad comparativa del amor de los suyos.



Pedro no se atrevió a responder que amaba a Jesús más que otros. Basta que también nosotros respondamos como él:

“Señor, Tú lo sabes todo: Tú sabes que te quiero.



Y Pedro prosigue en su carta: No lo veis, y creéis en Él; y os alegráis con un gozo inafable y transfigurado.

¿Tenemos esa visión gozosa de la fe, o la tenemos como un fardo pesado de llevar?

Según Jesús a Tomás: Dichosos los que crean sin haber visto. La fe es una bienaventuranza, una dicha, una felicidad. Algo falla en nosotros, si la consideramos algo triste, negativo, un yugo que hay que soportar.



A María le dijo Isabel: Dichosa tú, que has creído. Siempre el mismo objetivo califiactivo de felicidad, idéntico binomio entre fe-dicha.



Sólo demostrando nuestra alegría de creyentes, seremos testigos conviencentes de nuestra fe en Jesús.



“No habéis visto a Jesucristo y lo amáis; no le veis y creéis en Él; y os alegráis con un gozo inefable y transfigurado, alcanzando así la meta de vuestra fe: vuestra propia salvación.” (San Pedro, apóstol ).

sábado, 9 de abril de 2011

APOTEGMAS DE SAN ANTONIO ABAD

SAN ANTONIO, ABAD


Nació al sur de la llanura del Egipto medio hacia el año 251 en Quemán o Coma, hoy Kiman –el- Arús y es considerado como el padre del monacato. Impresiona grandemente por la sencillez y generosidad de su vocación. Quedó huérfano de padre y madre a los 20 años y un día estando en la Iglesia, oyó las palabras que fue la llamada de Dios: “Si quieres ser perfecto, ven, vende todo lo que tienes, dalo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ¡ven y sígueme!” (Mt 19, 21). Su conversión fue inmediata. Confía la educación de su hermana a una casa de vírgenes y sigue al Señor: “No te preocupes por el día de mañana.” (Mt 6, 34).
Se dedica, como dice San Atanasio en la biografía, al trabajo manual, a la oración continua y a la lectura de la Biblia. Sigue a monjes experimentados. En el año 290 se adentra en el desierto y comienza su lucha contra el demonio. Allí vivió durante 15 años hasta que empieza su obra más fecunda con numerosos discípulos que lo siguen y muchísima gente que lo busca hasta tener que huír al desierto cerca al mar Rojo, donde vive hasta su muerte, hacia el año 356 por lo que se cree vió 105 años dejando grandes enseñanzas.



APOTEGMAS DE SAN ANTONIO

“Yo, vuestro hermano mayor, os doy aquello que la experiencia me ha enseñado.”



1. Un día que cayó en la acedia y veía todo oscuro dijo a Dios: “Señor, quiero salvar mi alma, pero los pensamientos no me dejan. ¿Qué hacer en mi aflicción? ¿Cómo me salvaré? Poco después, cuando se levantaba para irse, vio Antonio a un hombre como él, trabajando sentado, que se levantaba de su trabajo para orar, y sentábase de nuevo a trenzar una cuerda, y se alzaba para orar, y era un ángel del Señor, enviado para corregir y consolar a Antonio. Y oyó al ángel que le decía: “Haz esto y serás salvo.” Al oir estas palabras sintió mucha alegría y fuerza, y obrando de esa manera se salvó.



2. Otro día interrogó al Señor, ¿ por qué, mueren algunos tras una vida corta y otros llegan a extrema vejez? ¿Por qué algunos son pobres y otros ricos? ¿Por qué los injustos se enriquecen y los justos pasan necesidad? Entonces vino hasta él una voz que le respondió: “Antonio, ocúpate en ti mismo; pues esos son los juicios de Dios, y nada te aprovecha saberlos.”



3. Uno le preguntó a abba Antonio: “Qué debo observar para agradar a Dios? El anziano le respondió diciendo: Guarda esto que te recomiendo: adonde quiera que vayas, lleva a Dios ante tus ojos; y cualquiera cosa que hagas, obra según el testimonio de las Sagradas Escrituras; y cualquiera que sea el lugar que habitas no lo abandones prontamente. Observa estas tres cosas y te salvarás.”



4. Dijo Antonio al Abba Poemén: “Este es el gran quehacer del hombre: reconocer su pecado en presencia de Dios y esperar la tentación hasta el último respiro.”



5. Otro día dijo: “Quien no ha sufrido la tentación no puede entrar en el Reino de los Cielos. En efecto, dijo, suprime las tentaciones y nadie se salvará.”



Poemén que significa “pastor” es una figura grande del monacatao de Scete. Se le atribuyen más de 200 sentencias. Reconoce su miseria que es la verdadera grandeza del hombre. “Aquel que ha visto su pecado, dice Isaac el sirio- es más grande que quien resucita muertos.”



La tentación acompaña al hombre como su sombra, incluso se le adelanta...esta es la vía de la salvación, la única: “Bienaventurado el varón que soporta la tentación, porque probado, recibirá la corona de la vida que el Señor prometió a los que le aman. (Sat 1, 12). La tentación conduce al hombre a la verdad de su ser, dándole la media exacta de su fragilidad; la tentación le fortalece probándole y le lleva a su madurez en Cristo.



Si somos mordidos por alguna serpiente, contemplemos a Crito clavado en la cruz, como los israelitas miraban la serpiente de bronce en el estantarte ( Núm 21, 8-9). Toda tentación tiene un sentido pascual: nos arranca de nuestra muerte y nos hace pasar a Él, el Viviente.



El gran peligro de la boca que venciéndola pemitirá decir con Poemén: “Por la gracia de Dios, desde que renuncié al mundo no me he tenido que arrepentir de palabra alguna que pronunciase.”



Pambo vivió en Nitria y se dice que no se le podía mirar el rostro a causa de la gloria que poseía...su cara brillaba como un relámpago.



6. Abba Pambo le preguntó: ¿Qué debo hacer? Le respondió el anciano: No confíes en tu justicia, ni te preocupes de las cosas del pasado, sino domina tu lengua y tu vientre.”



7. Dijo Antonio: “Vi las redes del enemigo extendidas sobre la tierra, y dije gimiendo: “ ¿Quién será capaz de sortear estos lazos? Y oí una voz que me decía: “La humildad.”



8. “Algunos han castigado su cuerpo con la ascesis, pero porque les faltó discernimiento, se alejaron de Dios.”



9. “La vida y la muerte dependen de nuestro prójimo. En efecto, si ganamos a nuestro hermano, ganamos a Dios...”



Dice Juan Colobos que no se puede construir una casa, trabajando de arriba hacia abajo, sino que hay que partir de los fundamentos para llegar hasta el tejado...El fundamento es nuestro prójimo al cual hay que ganar y hay que comenzar por ahí. Añade Juan Eunuco que “nuestro padre Antonio decía no haber preferido nunca su provecho personal a la edificación de un hermano.”



Nuestra relación con el otro es el único criterio incontestable de nuestra delección por Dios. Es sobre el amor al prójimo sobre el que el anacoreta, como todo hombre, será juzgado. Dice San Juan: “Sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a nuestros hermanos...Si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros; en nosotros su amor ha llegado a la perfección...Quien no ama a su hermano a quien ve, no amará a Dios a quien no ve.” ( 1 Jn 3, 14; 4 ,12 y 20).



El adagio de Abba Apolo: Cuando ves a tu hermano, ves a Dios.” Por su encarnación, Dios se ha hecho próximo a nosotros; es el buen samaritano, que se ha manifestado como el prójimo del hombre (Lc 10, 36 ); y es Él quien espera nuestro amor en todo hombre que encontramos.



Las 3 virtudes que deben ir a la par: Humildad, caridad y discernimiento. De qué sirve el amor ahí donde existe el orgullo? Un anciano, interrogado sobre la manera de “encontrar a Dios,” da esta respuesta: Les aseguro, muchos han macerado su cuerpo sin discernir y se han marchado sin poseer nada.



10. “Quien vive en la soledad del desierto está libre de tres combates: el del oído, la charlatanería y la vista...Su único combate es el de la fornicación.



11. Un día fueron a donde Antonio y le comunicaron las visiones que tenían pera ver si eran auténticas o de los demonios. Tenían un asno que se les murió por el camino. Cuando llegaron al anciano éste anticipándose les dijo: ¿Por qué murió el asnillo en camino? ¿Cómo lo sabes? Los demonios me lo han hecho ver.” Ellos le dijeron: Precisamente nosotros veníamos a preguntarte sobre esto, porque tenemos visiones que con frecuencia se revelan auténticas.” El anciano los convenció con el ejemplo del asno de que esas visiones procedían de los demonios.



12. Un cazador vio a abba Antonio que se recreaba en el desieroto con los hermanos y se escandalizó. El anziano le hizo ver la realidad con un hecho: Pon tu flecha en tu arco y ténsalo. Él así lo hizo. Le repitió: Ténsalo de nuevo...todavía más. El cazador respondió: Si tenso mi arco más de lo que resiste, lo romperé. El anciano le dijo: “Lo mismo ocurre con las cosas del Señor. Si aplicamos a los hermanos una medida superior a la que pueden soportar, pronto se quebrarán. Es necesario, pues, condescender de vez en cuando con sus necesidades. Al oír estas palabras el cazador se sintió lleno de compunción. Grandemente edificado por el anciano, se marchó. En cuanto a los hermanos volvieron a sus celdas fortificados.



13. Un hermano dijo a Abba Antonio: “Ruega por mí.” El Anciano le respondió: No tendré lástima de tí, ni Dios tampoco, si tú mismo no pones de tu parte y suplicas a Dios.”



14. Unos hermanos vinieron de Escete a ver al abad Antonio. Al tomar el barco para dirigirse allí encontraron a un anciano que también quería ir. Pero los hermanos no lo conocían. Sentados en el barco se entretenían hablando de las Escrituras, de los dichos de los Padres y de sus trabajos manuales. En cuanto al anciano, guardaba silencio. Cuando llegaron al puerto supieron que el anciano iba a ver al abad Antonio.



Cuando llegaron a donde estaba él, les dijo abba Antonio: “Han tenido en este anciano un buen compañero de viaje.” Y dirigiéndose al anciano: “Y tú habrás soportado junto a ti a unos buenos hermanos, Padre.”

El anciano respondió: “Sin duda son buenos, pero su casa no tiene puertas y cualquiera puede a su gusto entrar en el establo y desatar el asno.” Decía esto porque los hermanos decían cuanto les venía a la boca.



Pero hay espíritus malhumorados, siempre “escandalizados,” más preocupados de la observancia que del hombre; es a estos rigoristas a quienes se dirige esta lección de libertad espiritual. Es necesario dominar incluso la seriedad. La persona verdaderamente seria es delicada, transperante, luminosa.



El que quiere ser un verdadero monje se entrega a la soledad, está en ella como el pez en el agua. Ya hemos encontrado esta comparación en la Vida de Antonio. Sin embargo hay pequeñas variantes en la expresión: aquí se trata de retorno a la celda, no a la montaña y las cosas exteriores reciben nombre preciso: “la vigilancia.”



Duermo pero mi corazón vela, canta la esposa en al Cantar de los Cantares, (5, 2). La soledad ayuda al monje a entrar en sí mismo, a descrubrir ese lugar donde la gracia es ardiene –el lugar del corazón – y a permanecer allí. La celda es como el horno de Babilonia, donde los tres jóvenes encontraron al Hijo de Dios y como la columna de nube desde la que Dios habló a Moisés.



En la soledad las tentaciones procedentes del exterior, por el oído, la palabra y la vista, quedan reducidas al mínimo.



Antonio sabe que es difícil “dominar enteramente los deseos de mujer” y la soledad los exaspera pues el diablo toca en el teclado de la imaginación.



El Yermo (desierto) favorece la purificación del corazón, pues nos lanza a Dios que, únicamente, puede unificar nuestro ser íntimo y devolverle su transparencia virginal. Sobre todo, él “da agudeza” a la mirada interior; se puede contemplar allí su rostro “como en un espejo;” efectivamente, “quien vive en medio de los hombres, su propio ruido le impide ver sus faltas; pero cuando se rocoge, sobre todo en el desierto, entonces ve sus fallos.”



El monje se somete a este rudo aprendizaje, como los hebreos a su salida de Egipto. “Los hijos de Israel, cuando vivieron en tiendas, supieron cuan necesario es temer a Dios. Los barcos sacudidos por la tempestad en alta mar, están como inactivos, pero cuando llegan a puerto entonces hacen su carga. Así ocurre con el hombre: si no permanece en un único lugar, no puede recibir el conocimiento pleno de su verdad.



Por el contrario las visiones y los milagros no se requieren para la perfección, ni tampoco la interpretación de las Escrituras.





No pretender fenómenos extraordinarios

¿Se tienen visiones que parece verdaderas?...Pueden venir de los demonios que así nos incitan a la vanagloria, por tanto, hay que saber conservar la propia libertad respecto a los fenómenos insólitos, no apegarse a lo extraordinario. De lo contrario, uno se desvía de lo único necesario: la búsqueda de Dios, y se crea complicaciones inútiles.



Una virtud virtud necesaria

Hay una virtud que autentifica todas las demás: La paciencia. Si falta, el edificio espiritual amenaza ruina pese a su brillante fachada. La imagen empleada por Antonio recuerda la del Evangelio: “Desgraciados de ustedes, escribas y fariseos, que parecen sepulcros blanqueados: por fuera tienen hermosa apariencia, pero dentro están llenos de huesos y de podredumbre; igual vosotros, por fuera ofrecen a la vista de los hombres la aparencia de justicia, pero por dentro están llenos de hipocresía e iniquidad.” (Mt 23, 27-28).



La paciencia permite “soportar” la prueba: ella es la hermana de la humildad. Antonio poseía de igual modo la una y la otra: “él era pacientísimo y de ánimo humilde.” Sabiendo el precio de la dulzura que es señal de una grandísima fortaleza, ejercitaba en ella a los hermanos. Un día, llevó a Amonas fuera de su celda y, enseñándole una piedra, le dijo:



- “Injuria y pega a esta piedra.”-Habiéndolo hecho Amonas, le preguntó:

- ¿Habló la piedra? Y tras la respesta negativa, le predijo: -También tú alcanzarás esta medida.



En otra ocasión Macario el Grande vino a verle y le dijo su nombre: Antonio, cerrando la puerta, entró, dejándole fuera; después, viendo su paciencia la abrió y le recibió con alegría.

Así ese como se forma para el combate a los novicios en el desierto.



Un anciano en éxtasis, cuenta Juan Colobos, percibió una voz venida de la “otra orilla” de una dulzura infinita: “Tomad alas de fuego y venid aquí, hacia mí.” Esta llamada del Señor se dirige a todas las generaciones, como una invitación al fervor del Espíritu:



“Oh lenguaje puro del exilio! Lejana es la otra orilla donde el mensaje se iluminia.”



15. También dijo Antonio: “Dios no permite que esta generación sea tentada como lo era la de los antiguos, porque sabe que en la actualidad los hombres son débiles y no pueden sostener tales combates.”



16. En el desierto, tuvo el abad Antonio la siguientes revelación: “Hay en la ciudad alguien que se parece a ti: un médico que da lo superfluo a los pobres y cada día canta el trisagio con los ángeles.”



Este médico puede ser un auténtico contemplativo viviendo en el mundo, asumiendo en él la condición humana. La vida angélica no es privilegio de los monjes y éstos no puede valerse de su título para estimarse, con una fariseísmo más o menos consciente, superiores al común de los hombres. Seglares y religiosos están llamados a la misma perfección evangélica –la del amor que despoja a uno de sí mismo – y éste es un tema caro a los Padres del desierto, el del seglar más virtuoso que el monje. Verdad un poco olvidada, pero que el Concilio ha subrayado.



17. Dijo Antonio: “Llega un tiempo en que los hombres estarán locos y cuando encuentren a alguien que no lo esté, dirán: “Tú desatinas.” Y dirán esto porque no se les parece.”



18. Unos hermanos fueron a ver al abad Antonio y le preguntaron sobre la frase del Levítico. El anciano se retiró al desierto. El abad Ammonas, que conocía esta costumbre, le siguió a escondidas. El anciano muy alejado, se mantenía de pie orando, y gritó con fuerte voz: Oh Dios!, envía a Moisés y me explicará esta frase.” Una voz vino a hablar con él. El abad Ammonas dijo: “He oído la voz que hablaba con él, pero no he comprendido el sentido del discursos.





19. Tres Padres tenían por costumbre ir cada año a ver al abad Antonio. Los dos primeros le preguntaban a cerca del alma; pero el tercero permanecía todo el tiempo en silencio sin plantearle ninguna pregunta. Al cabo de un largo rato, el abad Antonio le dijo: “Hace mucho tiempo que tienes por costumbre venir aquí y nunca me preguntas nada.” Le respondió: Padre, me basta una cosa: verte.



A quien de veras sigue a su abba, “le basta con una cosa: verle”. El hombre del Espíritu está areviestido de la dignidad ontológica de un icono. Si hubo vírgenes, que “por haber visto solamente a Antonio, se consagraron a Dios, ¡qué beneficio debía aportar la presencia del santo a quien una larga costumbre lleva cada año junto a él!



El deber del abba o padre es el de curar, no condenar o justificar.



Se decía del abad Antonio que había llegado a ser pneumatóforo, pero que no quería hablar a causa de los hombres. En efecto, él reveló lo que acontecía en el mundo y también en el futuro.



Antonio no sólo fue favorecido con el don de profecía; fue dotado con la inteligencia de las Escrituras y el carisma de la paternidad espiritual. Los apotegmas trazan su retrato.



20. Cierto día el abad Antonio recibió una carta del Emperador Constantino invitándole a ir a Constantinopla. Él se preguntaba qué debía hacer. Dijo, pues el abad Pablo, su discípulo” ¿Debo partir? Este contestó: “Si vas se te llamará Antonio; si no vas, Abad Antonio.”



21. Dijo Abad Antonio: Ya no temo a Dios, sino que lo amo; pues, el amor arroja fuera el temor.

22. Dijo él mismo: “Ten siempre ante los ojos el temor de Dios. Acuérdate de Aquel que da la muerte y la vida. Odia al mundo y todo lo que hay en el mundo. Odia el reposo de la carne. Renuncia a esta vida a fin de vivir para Dios. Recuerda lo que has prometido a Dios, pues en el día del juicio te pedirá cuenta de ello. Soporta el hambre, la sed, la desnudez, las vigilias; permanece en la aflicción y en las lágrimas, gime en tu corazón. Prueba si eres digno de Dios. Desprecia la carne para salvar las almas.



23. El Abad Antonio dijo: “Quien trabaja un trozo de hierro piensa de antemano qué es lo que quiere hacer con él: una hoz, una espada, o un hacha. De la misma manera, nosotros debemos preguntarnos cuál es la virtud que deseamos alcanzar para no agotarnos en vano.



24. También dijo que la obediencia y la contienecia dan poder sobre las bestias salvajes.



25. Dijo: “Conozco monjes que después de haber soportado muchas penas, cayeron y llegaron hasta el orgullo del alma, porque habían puesto su esperanza en sus propias obras y echaron en olvido el precepto de aquel que dice: “Interroga a tu padre y él te instuirá.”



El temor de Dios

El mismo abba Antonio recomienda tenerlo siempre ante los ojos.

Es por el temor por el que “Pambo ha hecho habitar en sí mismo el Espíritu de Dios. Y Juan Colobos añade: “Cuando el Espíritu Santo baja al corazón de los hombres, éstos son renovados y brotan hojas en el temor de Dios.”(Abba Juan Colobos, 10 en Guy p. 122).

( Tomado de N. Devillier. “San Antonio el Grande, Padre de los monjes, y publica Monasterio de Las Huelgas: 09001 Burgoss (España). Ediciones fuera de comercio )



En esta forma de la vida monástica en el desierto, en perfecta soledad, o agrupados los monjes en torno a un padre espiritual, hay que situar la granda e impresionante figura del San Antonio.



En vida fue considerado como padre de los monjes y a su muerte se empezó a rendirle culto público como santo lo que sólo se hacía hasta ese momento a los mártires.



Existe una orden hospitalaria, de los antonianos, creada en Occidente en la Edad Media, para perpetuar a este santo.



Las Cartas de San Antonio

Es importante leer las célebres Cartas de San Antonio que se remontan al siglo IV. Trata de las enseñanzas a los novicios pero de una actualidad y sabiduría para cualquiera de sus lectores, como cuando iniste en la semajanza total entre el Hijo de Dios y nosotros, tanto en la miseria como en la restauración de nuestra naturaleza.



Desarolla una antropología cristológica a partir del Siervo de Yhavé (Fil 11, 6-11; Is 53,5).

Donde muestra como su esclavitud es nuestra libeertad, su locura nuestra sabiduría, su debilidad nuestra fuerza.



La Pascua del Hijo de Dios será la nuestra.



Señala los pasos de cómo el hombre inclinado por la misma naturaleza de concupicencia, de pecado, llegará por la ascesis hasta recobrar la naturaleza original.



El designio y la obra de Dios consisten en llevar al hombre a la condición primera, a la comunión original con El y con los demás hombres, hasta permitir recobrar la gloria de sus comienzos, el estado de la primera creación y revestir de nuevo el hábito que se quitó. Porque el hombre salió de esta naturaleza original, que estaba creada según la imagen perfecta del Padre, que es el Hijo, el logos, inmortal por esencia e incorruptible fundamentalmente buena, con toda rectitud y pureza sin parte alguna del diablo en nosotros, con el cuerpo en paz, sin ninguna moción, totalmente sometido a la atracción del corazón enseñado por el Espíritu, natural y sencillamente entregado a la búsqueda de Dios.

En esta quietud natural en que fue creado el hombre sobrevino una perturbación indebida. El pecado arrastró al hombre fuera y por debajo de las condiciones normales de su naturaleza.



El orgullo es la fuente de este nuevo destino que desvía toda la existencia del hombre. Este ha perdido la hermosa unidad primera, que hacía de él una naturaleza plenamente espiritual y, a imagen del Dios Uno, perfectamente unificada. Se han mezclado enfermedades a los miembros naturales del alma. Malos consejos o pensamientos-pasiones, que se han sembrado en nosotros y hemos llegado a ser totalmente vulnerables a las mociones que dormitaban en nuestra naturaleza y que ahora están excitadas desde fuera por la astucia del enemigo o por nuestro propio atolondramiento.



San Antonio también trata en esta cartas de Las maquinaciones del diablo. Porque entre el hombre y su verdadera naturaleza espiritual que ha de reencontrar, se han deslizado seres, particularmente sutiles, ya que tienen la misma naturaleza espiritual que él, pérfidos y peligrosos, porque están envidiosos de la restauración que se le ofrece: los diablos. Están por todas partes en los aires. La materia del mundo visible es el dominio donde ejercen su poder. Pueden adueñarse de los corazones y servirse de los cuerpos como si les pertenecieran en propiedad.



Un monje y un cristiano que de verdad quiera volver a la santidad primera encuentra en estas cartas algo impresionante que por su antiguedad y claridad que animan a vivirlas.



( San Antonio, cartas, introducción del P. André LOUF, o.c.r. Monasterio de Las Huelgas.Burgos, España en una publicación fuera de comercio en librerías. Se consigue allí mismo )






miércoles, 2 de marzo de 2011

EL LIBRO DE LOS EJEMPLOS







1. MIRABAN LOS MUROS DESDE LEJOS



-¿Quién soy yo? Pregunta un día un joven al anciano. Eres lo que piensas, le responde al anciano. Te lo explico con una historia: - Un día, desde los muros de la ciudad, hacia el poniente se veía sobre la línea horizontal, muy distante, dos personas abrazadas. –“son el papá y una mamá, pensó una niña inocente”. –“Son dos amantes, añadió un hombre de mundo”. Son dos mercaderes que han concluido un buen negocio, pensó un negociante. Es un padre que abraza a su hijo que vuelve de la guerra, pensó una madre. –Es una hija que abraza a su papá de regreso de un viaje, pensó un hombre que aun sentía la pena de la muerte de una hija. –Que bello es ver dos personas que se abrazan dijo un hombre de Dios. – Y concluyó el anciano: todo pensamiento, revela a quien habla. Examina tus pensamientos y podrás decir más cosas sobre ti que cualquier maestro.



2. LA ILUSIÓN DE UNA CHICHARRA QUE QUERÍA EMIGRAR



–Una chicharra quería irse a vivir lejos. Una abeja la vio cuando empacaba sus maletas y le preguntó a dónde se marchaba. Me voy al Oriente, ¿Por qué?, le pregunta la abeja, no te encuentras bien aquí? No, responde la chicharra. Aquí todo el mundo me odia por mi canto y por eso he decidido partir. Entonces la abeja le dijo: lo que debes cambiar es tu sonsonete, porque de lo contrario, donde vayas llevarás ese canto y serás mal vista.



3. COMO PERROS PERDIDOS



-Un estudiante, un comerciante y un hombre de gobierno fueron asaltados por los ladrones en un desierto. Fueron despojados de todo y vagaban como perros perdidos hasta que se encontraron con un ermitaño que los recibió. Les dio de beber y de comer y les dijo: Como ven esta celda es muy pequeña pero cada uno puede improvisar un refugio porque el invierno empieza y pueden morir. Los 3 hombres dijeron en coro: Queremos seguir el viaje!

–Es imposible, les dijo el monje. Van a encontrar caminos bloqueados por la nieve. – El estudiante dijo: Y que voy hacer yo sin mis libros? –Cómo voy a responder por mis negocios urgentes, dijo el comerciante y qué voy a hacer con mi pueblo, prorrumpió el hombre de gobierno. -El ermitaño les animó para que puestos de acuerdo pudieran hacer algo. –Hicieron tres casetas de piedra y cuando ponían el techo, empezó a caer la nieve. –El invierno fue largo pero se les hizo breve por la experiencia de esa aventura que lograban pasar juntos y con vida.



-Pudieron conversar, reír, coger leña, agua, preparar alimentos. Fue algo inolvidable.

-El monje de vez en cuando, participaba con ellos les hablaba de Dios, de su amor, de su justicia hasta hacerlos estremecer de las verdades eternas. Llegó la primavera. Debían partir pronto, pero cada uno aplazaba la salida. Ayudaron al ermitaño a preparar los terrenos y sembrados, a cuidar las ovejas y contemplar el azul del cielo. Un día les dijo: Ya no los oigo hablar de libros, ni de negocios, ni de los súbditos. Qué ha pasado?

Y los tres se miraron callados. – Antes estaban preocupados de lo pasado. Ahora se sentían contentos, unidos y en paz, parecían patronos de ellos mismos, les dijo el monje.



–Reconocieron, pero querían saber por qué: se sentían más contentos, libres de preocupaciones y palparon la presencia de Dios en ese humilde monje amigo. – Partieron juntos con la existencia y amistad de Dios que les regaló esos días el ermitaño y pudieron disfrutar de un sol maravilloso en el camino de regreso como un anticipo del cielo.



4. Los monjes y el cazador.



-Un día San Antonio estaba en recreación con sus hermanos en el desierto, cuando llegó un cazador y quedó sorprendido y escandalizado de ver jugar a los monjes. El santo, le quiso dar una lección: le pidió el favor de lanzar la flecha de su arco, lo que hizo al instante. Ahora te ruego no dejar de lanzar la flecha hasta que yo te lo diga.

Al poco tiempo el cazador se detuvo y dijo de no poder seguir porque la cuerda del arco se había destemplado. Era necesario esperar un rato. Como ves, dijo el santo, es necesario dejarlo reposar. Lo mismo ocurre con nuestro espíritu, para que soporte la fatiga. Es lo que estamos haciendo. Y el cazador quedó impresionado de la respuesta.



5. EL PASTOR Y EL PÁJARO



-En la plaza de una ciudad, un sabio respondía a todas las preguntas que le hicieran sus oyentes. Un cazador curioso que bajaba del monte, quiso ponerlo en aprietos: tomó un pájaro vivo que llevaba y en sus manos, lo escondió en sus espaldas y le preguntó al sabio: ¿Qué tengo en las manos? Y le respondió: Un pájaro. ¿Vivo o muerto? Eso está en tus manos. –Pensaba entre sí el cazador, si me dice que está vivo, lo degüello al instante y si me dice que está muerto, lo echo a volar. –

El sabio dijo al público: como ese pájaro que está en las manos vivo o muerto, según lo quieras, así es la felicidad: está en nuestras manos y aunque pueda depender de circunstancias externas, lo esencial depende de nosotros mismos.



6. UNA PARROQUIA DIFÍCIL



- San Gregorio el taumaturgo del año 213-270, tuvo una juventud serena y de mucho estudio en las ciencias humanas y divinas. Se retiró al desierto a vivir en soledad. El obispo de Amsea al conocer sus virtudes lo llamó y lo preparó para hacerlo sacerdote.

- Gregorio no se sentía digno pero ante la insistencia del obispo accedió. Tuvo una parroquia muy grande con miles de idólatras y sólo con 17 cristianos. Con su santidad de vida y milagros, logró convertirlos a la fe cristiana. Fue uno de los hechos más bellos en ese siglo III.



7. FUE LLAMADO POR SU NOMBRE.



-Se narra la hermosa leyenda de Elena de Troya, que siendo reina fue raptada y obligada a una vida de perdición donde perdió hasta la memoria. Un día en el puerto fue reconocida por un antiguo súbdito que le preguntó su nombre y no entendió. Le pidió que le mostrara las manos y le dijo:



Tú eres Elena, Elena, no recuerdas? Y ella como quien despierta de una pesadilla, abrazo al viejo amigo llena de lágrimas. Dejó esa mala vida y volvió a ser la reina de Troya. –Dios en cualquier momento nos llama por el nombre y nos permite reconocer la dignidad de ser sus hijos. Hijos de Dios.



8. ERMITAÑO QUE QUIERE ABANDONAR SU SOLEDAD



-Un ermitaño después de haber pasado 60 años en un desierto apartado llevando una vida muy mortificada, alimentándose hasta con hierbas peligrosas, cayó en desánimo y se consideraba inútil sin hacer algo extraordinario como los padres del desierto, resolvió abandonar su vida de ermitaño y volver a la ciudad a la vida ordinaria. Pero Dios quiso enviarle un ángel que le dijo:



-¿Qué es lo que piensas hacer? –Podrás hacer otra maravilla mayor que la vida que llevas?, ¿quién te ha dado las fuerzas para resistir tantos años y comer hasta hierbas venenosas? –Pide a Dios fuerzas con humildad que la corona no esta lejos. El hombre de Dios acogió el mensaje y terminó allí su vida santamente. (Es un apotegma de los padres del desierto).



9. A TRAVES DEL AGUA CRISTALINA



– Tres amigos, después de ingresar a la vida monástica, se preguntaron sobre esa experiencia. Dos de ellos habían decidido dedicarse más bien a trabajar por la paz de los hombres. Otro quiso dedicarse a cuidar enfermos. El tercero quiso permanecer en la vida solitaria. – Al tiempo los dos primeros se desanimaron en la vida activa en la caridad y regresaron a la soledad donde encontraron a su compañero quien tomó agua en una vasija y les dijo a sus dos amigos que la echaran a un estanque y miraran. En un principio no vieron nada por la agitación del agua, pero ya quieta, se vieron sus caras reflejadas en el agua y el ermitaño comentó: En medio de los hombres no se puede , a causa de la agitación del mundo, ver los pecados; si permaneces en el desierto, puedes por el conocimiento de tí mismo llegar hasta la visión de Dios. (De los apotegmas de los Padres).



10. AL CAMINAR LE CONTABAN LOS PASOS.



– Un santo anacoreta vivía en un apartado desierto, dónde sólo era visto de Dios y de los ángeles. Para proveerse del agua debía caminar mucho y un día muy cansado decidió hacer su celda cerca de la fuente. De regreso mientras caminaba, sintió que alguien venía cerca y contaba sus pasos. Pregunta quién es y le responde un ángel: Vengo en nombre del Señor a contar tus pasos para darte la recompensa. El buen hombre se dio cuenta y puso su celda aun más apartada para ganar méritos para el cielo.



11. EL ESCLAVO, EL PATRÓN Y EL HOMBRE DE ESTUDIOS



– En un país y en tiempos lejanos, un patrón tenía un esclavo que amaba y respetaba profundamente, de la misma manera que el esclavo lo amaba y respetaba. Ambos vivía muy contentos. Un día apareció un brillante estudioso que le dijo al esclavo: Tu patrón goza de muchas cosas y tú de nada. Él posee una casa muy grande con hermoso jardín, gracias a tu trabajo.

– Tiene ovejas que le dan muchas ganancias porque tú se las cuidas. ¿No serías muy feliz si estuvieras en su lugar? No creo, respondió. Mi patrón y yo vivimos felices.

– Dile que cambien de lugar y lo verás. Así el patrón se pasó a la casita del esclavo y este a la de su patrón. Pasó el tiempo y le preguntaron cómo se sentía y respondió: no comprendo tu consejo. En esta casa tan grande siento inseguridad, frío, me hace falta cuidar las plantas que son mi placer y el manejar dinero me quita hasta el sueño tranquilo que tenía antes. – pero ahora él está a tu servicio. Si pero no tengo el gusto de ver las ovejas y sentarme debajo de la roca a descansar y lo envidio. –el hombre de estudios se acercó al patrón y le pregunta: ¿Cómo te has sentido ahora? –te diré que la casa en muy pequeña pero acogedora y caliente. Me cansa trabajar la tierra pero me da un sueño tranquilo y puedo comer mejor.



El hombre de estudios entendió que las cosas no son como se ven a primera vista. Una cosa es la teoría y otra la vida real. La aparente felicidad que buscaban se derrumbó.



El esclavo y su patrón se sentaron a la mesa, bebieron un poco de vino y volvieron a su antigua y normal vida de antes. En la vida lo que importa es estar bien con lo que la Providencia nos ha dado y nuestro trabajo ha merecido. La felicidad está más cerca sin aspiraciones inútiles.



12. ¿Dónde habita Dios?





- Una niña se encontraba con su abuelo al pie de un pozo. Apenas habían mirado el lugar lleno de agua, pregunta: ¿Abuelo dónde habita Dios? –el viejo alzó del suelo a la nieta y la acercó a la orilla del pozo. Mira al fondo y dime qué ves. –veo el reflejo de mi cara, responde la niña. Pues bien, Dios habita allí, dice el abuelo. Vive dentro de ti.



13. OJOS SIN LUZ



- Un hombre venido de lejos, llegó a un pueblo donde sus habitantes eran grises y sus ojos no tenían luz. Algunos se acercaron atraídos por la luminosidad de sus ojos y por el aspecto de su cuerpo.

- Le preguntaron de dónde venía y les respondió: Vengo del desierto de Dios. Y qué es ese desierto de Dios? –Es un lugar dónde se ora, se da acción de gracias y se adora al verdadero Dios. Estos hombres cambiaron de aspecto y le dijeron: -Nosotros hemos abandonado a Dios porque nos causaba peso, fatiga e impedimentos. –el hombre del desierto de Dios les dijo: Quizá por eso habéis perdido la luz. Queréis volver a Él de nuevo? – es muy difícil, le contestaron.

- Dios ya no se acordará de nosotros. Al contrario, responde el hombre. Dios sólo espera que volváis a Él. Hizo una piadosa oración y todos se unieron a él. Un rayo de luz, despejó el color de sus rostros y la niebla de sus ojos.

- –Qué maravilla, exclamaron y se miraban los unos a los otros. Vamos a orar con todo el pueblo pero el hombre del desierto los detuvo: no es fácil, si queréis, venid conmigo al desierto. Los hombres de aquel lugar lo siguieron y vivieron un tiempo en la ley de Dios, oraban, adoraban y vivían en continua acción de gracias. Cuando regresaron a su pueblo sus ojos eran resplandecientes y no hubo necesidad de hablar, ni explicar, porque todos eran atraídos por estos. Eran nuevos hijos de Dios, el pueblo sacerdotal…





14. LAS FLORES DEL DESEO –

-Un monje miraba el prado magníficamente florecido y preguntó al anciano: -¿Es duro para los monjes la castidad? Es como tener delante esas espléndidas flores perfumadas y no poder coger ni siquiera una…Un hombre casado que oyó esas palabras, observó: Y qué decir de nosotros los casados que hemos cogido una flor, la hemos saboreado por su perfume pero el deseo de conocer otras, no nos ha permitido vivir en castidad. –Una mujer presente, dijo: -Que sufrimiento tan grande tenemos de no poder ser acogidas por aquel a quien amamos. –El Señor, al escuchar a los tres, dijo: Tienen razón los tres. La castidad es difícil para todos. Por eso he prometido a los puros de corazón que verán a Dios.



15. LO QUE ES UN BUEN HIJO



- Una pareja se casaron en avanzada edad y lograron con muchos deseos tener un hijo. Le levantaron con todo amor en la ley del Señor. Aunque muy pobres lo pusieron en la escuela de un sabio donde creció en el espíritu.

- Ya joven, este buen hijo, un día quería dar a sus padres una muestra de gratitud y les preguntó qué querían que les traje como regalo. Le respondieron: nada hijo, nos basta tu cariño y presencia. Sin embargo al insistir, le pidieron que le calmaran un poco el antojo que tenían de beber una copa de vino.

- El muchacho no tenía dinero. Un día mientras caminaba por el bosque para traer la leña, encontró una fuente que se precipitaba en una bellísima cascada. Bebió de esa agua y sintió que era un vino dulce y genuino. Llenó la cantimplora que llevaba y corrió a su casa a llevarles el regalo. – Aquí les traigo el vino que querían. Está muy bueno.

- Los papas tomaron el vino pero no saborearon más que una agua pura. Se miraron mutuamente, se sonrieron y le dijeron: Está muy bueno, querido hijo.

- La próxima semana les traeré más y así lo hizo por varias veces. Sus padres siguieron su ocurrencia y bebían el agua con mucho gusto y entusiasmo, felices de ver la sonrisa a flor de labios de su adorado hijo. Muchos achaques de los ancianos padres desaparecieron como de milagro y bendecían a Dios que les había dado un hijo que era todo amor para con ellos, sin esperar otro vino que el del amor.



16. TRES JÓVENES AFRICANOS



–En una ocasión fueron presentados al jefe 3 jóvenes que habían sido enviados a la selva y querían ponerles a prueba sus capacidades y juzgarlos si eran dignos de ser unos valientes guerreros del rey. Fueron muchos los peligros de la selva pero volvieron sanos y salvos.

¿Qué han hecho para darles una buena responsabilidad? Se hizo silencio y luego empezaron los jóvenes a hablar.

–Uno había matado a un leopardo, otro había luchado con una pantera. Sólo el tercer quedó callado. –y tú Mabú qué has hecho, le pregunta el jefe.



–Yo sólo he podido coger un panal de mil de abejas selváticas. Los otros dos se rieron. El jefe le pregunta y por qué no hiciste una prueba de audacia, digna de un guerrero. – Tú sabes, jefe, que mis padres están viejos y enfermos; tenía qué pensar en ellos y lo he hecho al traerles esa miel.

–El jefe se levantó, entregó la lanza a Mabú y dijo: antes que ser cazador, somos hijos y sólo hay un modo de ser agradecidos con detalles que no es fácil entender por los demás. Eres el guerrero que necesitamos.



17. UN PLATO PARA LA ABUELA



-Una anciana vivía fuera de la ciudad con su hija y un nieto. Con el pasar de los años, sus manos se volvían más débiles y lo mismo sus ojos y sus oídos. Quería ser útil pero no lo lograba. Por eso la abuelita derrochaba el agua, dejaba caer los platos y cometía otros errores. Un día la hija desesperada porque la mamá había roto el plato más precioso, mandó a su hijo a comprar uno de madera para la abuela. El muchacho se resistió por esa prueba para su abuelita, pero tuvo que obedecer y regresó a la casa con 2 platos.



–Te había dicho de comprar uno sólo, le insistió la mamá, no me has entendido. – Sí, dijo el hijo. He comprado el otro plato para cuando tú seas vieja. (tradición de la india).



18. LA MONTAÑA INACCESIBLE



-Cerca de un pequeño pueblo había una montaña tan alta que raras veces se podía divisar la cima. Los jóvenes querían escalarla pero los ancianos eran contrarios por ser una empresa ardua, peligrosa e inútil. Sólo encontrarán nieve, viento y heladas.

-Los muchachos llegaron a viejos con la nostalgia de escalar la montaña.

–En el pueblo existían peleas y rencores. El rey fue informado y un día vino para dialogar con ellos y les dijo también: ¿Porqué les prohibís a los jóvenes escalar el monte? No es razón decir que vuestros padres no lo escalaron. –Les mando que suban hasta donde sean capaces. Que construyan un refugio y tengan los primeros auxilios.



– Los ancianos obedecieron y grande fue la sorpresa para los que sentían ese deseo desde hacía muchos años.



– –LA EMPRESA COMENZÓ Y SE LOGRÓ LLEVAR A SU FIN. LLEGARON VARIOS JÓVENES A LA CIMA Y AUNQUE ENCONTRARON FRÍO, NIEVE Y HELADAS, PUDIERON GOZAR DE ESE TRIUNFO. ENCONTRARON UNA CAJA SELLADA QUE PUDIERON ABRIR Y TENÍA UN MENSAJE QUE HABÍAN DEJADO OTROS JÓVENES QUE EN OTROS TIEMPOS HABÍA ESCALDO LA MONTAÑA Y RELATABAN LAS PROHIBICIONES DE LOS MAYORES.



– – AL TENER NOTICIA, EL REY, LES DIJO: SABÍA POR LOS ARCHIVOS QUE EN TIEMPOS PASADOS HABÍA TENIDO ESA EMPRESA Y QUE AHORA RENOVABAN CON HEROÍSMO.



19. UNA INGENUA VISITA DE PÉSAME



-Una niña de 6 años fue a visitar a su vecina que había perdido su hijita de su misma edad y por una enfermedad incurable.



-Cuando regresó a su casa, la mamá le preguntó a qué había ido dónde la vecina y le dijo: Para consolarla por la muerte de su hijita. Y qué les has dicho.



–Sólo me senté en sus rodillas y me puse a llorar con ella.



20. EL HOMBRE TRISTE Y EL SABIO



– Un hombre muy triste fue en busca de un sabio. ¿Cuál es tu problema? Le pregunta el sabio. Es la tristeza que me persigue continuamente. Y no crees que eso sea una mera ilusión? Pero el amigo le dice: Yo sé cuán real es mi tristeza. –es curioso que todos digan lo mismo, dijo el sabio. Cuando una persona está triste jamás piensa que sea una ilusión. Quizá la tristeza aparece real, mientras que la felicidad nos hace decir: esto es un sueño. Si pensaras que esa tristeza es imaginaria, desaparecería. El hombre pensó que aquí estaba el secreto de su realidad y aceptó la enseñanza que le trajo paz y seguridad.



21. HAY QUE MOVER LA COMPASIÓN DE DIOS



– Tres amigos que caminaban fueron sorprendidos por un temporal que los hizo refugiarse en una gruta. De repente una gran piedra se desprendió de lo alto y les tapó la entrada de la gruta.

Quisieron moverla pero les fue imposible. Sólo Dios los podía salvar.

Con humildad se pusieron orar a Dios y a moverlo a compasión. –Señor, por mis deseos de asistir a mis padres al llevarles todos los días la leche, ayúdanos, Señor. La piedra se movió unos milímetros.

-Otro dijo: Me enamoré de una joven pobre y ciega que para atraerla la colmé de regalos y de oro, pero como no quiso seguirme le dejé el oro y la dejé tranquila. Si he dicho la verdad, danos un signo, Señor. La piedra se movió otros milímetros.

- El último dijo: “Tenía varios trabajadores a mi servicio. Les di el salario justo pero uno de ellos se ausentó y no pude darle lo suyo. Con su dinero compré una oveja que con el tiempo se convirtió en rebaño. Después de mucho tiempo apareció el trabajador y me pidió lo que le correspondía. – le mostré el rebaño y le dije que le pertenecía. Creyó que me burlaba de él pero cuando le expliqué, pudo irse muy contento con su rebaño. Dios sabe que digo la verdad y por eso le pido que nos de un signo. Al momento la piedra se corrió y tal forma que los tres amigos pudieron salir tranquilos.

-Todos había tocado el corazón de Dios: El primero con su paciencia y amor filial; el segundo con el respeto a la más débil y el tercero con la justicia y la honestidad extremas.



22. OBEDECER A SI MISMO



– Un joven reaccionario dijo un día a sus amigos: Ya no quiero obedecer a nadie, ni a mis padres, ni maestros, ni a las leyes…mientras decía esto un sabio que pasaba le dijo: -siempre tendrás un patrón a quien obedecer: a ti mismo.



23. EL RACIMO DE UVAS



– Un día se presentó a la portería del Convento un buen campesino que traía uno bello racimo de uvas. Cuando abrió el portero le dijo sonriendo: -Recíbeme estas uvas, las más bellas de mi viña.

- El monje sonrosado, le dijo: ¿para mí? Sí, porque siempre me has servido con amor y generosidad. El hermano portero vio las uvas tan bellas y pensó: ¿Porqué no llevarlas al abad y darle este pequeño gusto? - Se las llevó y el superior quedó muy a gusto, pero pensó: las llevaré al anciano enfermo que le harán bien.



– El anciano las tomó y llevó al cocinero que tanto se sacrificaba por él y la comunidad. Pero el hermano cocinero quiso darlas al hermano sacristán y éste al más joven como una muestra de acogida, pero no las tomó sino que las llevó al atento portero que se asombró de la vuelta que dieron las uvas hasta regresar de nuevo a él.



24. LOS TRES MANDICANTES



-Un buen amigo vio a tres mendicantes juntos y les dio una ofrenda. Uno dijo: quiero un dulce que hace mucho que no pruebo.



-Otro: quiero algo para masticar algo y el tercero dijo que tenía mucha sed.



-El amigo donante al oírlos les dijo: dadme el dinero que les daré gusto a los tres. Compró 3 racimos de uvas que endulzó la boca del primero; aplacó un poco el hambre del segundo y calmó la sed del tercero. Los pobres quedaron muy contentos y daban gracias a Dios que les había mandado su ángel. El buen amigo les dio dinero para que a su vez hicieran uso en lo mejor que quisieran.



25. LA FAMILIA DE LA IRA



– Un día un solitario interrogó a la ira: ¿Dime cuáles son tus padres, hermanos e hijos? – Y la ira respondió: mi padre es el orgullo. Mi madre la sensibilidad y el amor propio. Mis hijos son la enemistad, el rencor y el odio. Mis enemigos son la dulzura y la humildad que no me dejan ni respirar. (Migne, 212 por San Juan Clímaco, 8º grado).



26. NO ARROJAR LEÑA A LAS LLAMAS



– Cuando Juan era superior del monasterio de Escete, un monje lo insultó terriblemente. El santo lo escuchó con toda tranquilidad y al ser interrogado por su actitud dijo:



-Cuando una casa se consume en las llamas es tontería arrojarle leña. Este hermano estaba tan arrebatado de la ira que si lo hubiera reprendido, su cólera aumentaría mucho más. El fuego se apaga sólo.



27. COMO PLUMA AL VIENTO



–Una mujer que se acusaba con frecuencia de maldecir y calumniar se acercó a San Felipe Neri quien le preguntó: Estos pecados le ocurren con frecuencia? –Muy a menudo, respondió.

-El santo le dijo: tu pecado es grande pero mayor es la misericordia de Dios, pero debes corregirte y le puso esta penitencia: vete a la casa, mata una gallina y al volver aquí, quítale las plumas. La mujer obedeció.

Ahora vuelve por el mismo camino y recoge las plumas. Esto es imposible le contestó. Pues esto te quería decir. Comprende lo imposible que es reparar la calumnia. Es más fácil recoger las plumas de la gallina.



28. GRAN PENITENCIA: CERRAR LA BOCA



-Un joven que deseaba seguir el camino de la perfección, preguntó un día al anciano que si podía darle un cilicio o collar de clavos para hacer penitencia y llegar a la perfección.



El anciano trazó una cruz sobre los labios del joven y le dijo: Vete tranquilo, que no hay mejor cilicio que evitar todo lo que puede salir por esa puerta.



29. TRES AMIGOS POR EL CAMINO



–Elí, Beri y Calán, recorrían un mismo camino. Elí les dice: estoy muy contento de ir con ustedes. Beri agrega: yo lamento dejarlos antes y Calán dice: lamento que no puedan seguir conmigo hasta el final. Elí lamenta que el camino nos tenga que separar después de tan especial amistad de viajeros con las mismas ideas. Cuando se fue dice Calán al compañero que todavía tiene al pie: -Quiero decirte que Beri es antipático y habla mucho. Dudo de su sinceridad.

–Estoy de acuerdo, afirmó. Me agrada estar contigo, sería un placer volvernos a encontrar, dice Calán llorando y abrazando a Elí. Pero cuando se alejó dejó escapar un suspiro y dijo entre sí: La soledad es mejor que una estúpida compañía y continuó el camino cantando.



30. MARÍA ELIGIÓ LA MEJOR PARTE



– Un eremita se acercó un día a visitar un convento. Mientras el abad lo acompañaba en el recorrido, el eremita se expresaba maravillosamente de ver a los monjes ocupados en sus menesteres y dijo: -Porque se ocupan de tantos trabajos materiales sabiendo que Jesús alabó a María porque se puso a escucharlo y reprendió a Marta por ocuparse demasiado de las labores de la casa.

- El abad no respondió nada. Lo llevó a la celda para que pudiera orar y estar en silencio. Ya tarde empezó a sentir hambre y buscó al abad para preguntarle si era día de ayuno. No, le responde, hemos comido todos y porqué no me has llamado? –Para serte franco, pensé que cómo habías elegido la mejor parte, te bastaría el alimento espiritual.

- El eremita bajó la cabeza, pero el abad concluyó con dulzura: Si Marta no hubiera trabajado,¿ como habría podido descansar María y estar al pie de Jesús?



31. LA GRAN BARCA DEL REY



– Una noche, por el río, debía pasar la gran barca del rey. Pero al caer la tarde las aguas habían arrastrado del pueblo vecino unos troncos de madera muy peligrosos para la navegación. Y ¿cómo avisar al rey? Había que evitar una catástrofe. La noche estaba oscura, el viento era fuerte y los árboles impedían oír otra voz.

–Los vecinos no sabiendo qué hacer acudieron al gurú que aunque viejo y ciego podría ayudarles aunque los jóvenes no creían.



–El viejo maestro pidió una antorcha y salió con algunos de ellos. Se subió a un montículo vecino y desde allí vigilaba como un perro de caza a su presa.

–Allí viene la barca de un pescador, dice a los amigos, vive en el pueblo y para él no hay peligro, la barca es pequeña y pasa fácil el obstáculo, además conoce muy bien los peligros.



–Ahí viene otro navegante con barca de carga y varios ayudantes. Tampoco tiene peligro porque conoce muy bien el trayecto y están lejos del obstáculo.

–Más tarde se oyeron notas musicales. Allí viene la gran barca del rey. Va derecho al peligro. Encendamos la antorcha y gritemos juntos: ¡Peligro!



–Aunque los otros no veían nada, obedecieron. Vieron que la Barca del rey respondía a la voz de alarma y encendieron sus luces y con suma atención pasaron el peligro.

–Preguntaron al gurú, cómo haces para ver lo que nosotros no hemos visto, siendo tú ciego y él respondió: -Veo con mis oídos y los otros sentidos. Siento cualquier ruido distinto. Con el olfato y el viento me oriento, con el movimiento de los remos y el incienso de la Barca del rey.



–En conclusión, les puedo decir que la lección que quieren aprender es esta: Cuando la vida se hace oscura por cualquier problema y el viento de las pasiones se enardece, detengámonos a escuchar las voces secretas del corazón y sintamos el olor de los antiguos perfumes de la infancia. Serán los guías mejores para superar los obstáculos más que cualquier razonamiento.



32. EL HOMBRE QUE FUE POR AGUA



– Muchas veces mientras buscamos a Dios, nos buscamos a nosotros mismos.

–Un día, un hombre que ardía en deseos de ver al Dios del universo, oró tan intensamente que Él se le mostró. Era mucho más de lo que se imaginaba: Inmenso, Divino, todo serenidad y paz.

-Dios le dice: -¿Quieres caminar conmigo? Y el fiel se llenó de alegría. Caminaron y caminaron, hasta que el buen Dios le pidió que le trajera un poco de agua.



–Caminó hasta que vio un río y cuando llegó encontró una bellísima mujer, amistosa y buena. Hablaba con tanta dulzura que parecía una flor. Se enamoraron y se casaron muy pronto. Tuvieron hijos pero ocurrió que en ese país sufrió una peste y emigraron..

–Atravesaron el río que llevaba una gran creciente y fue tanta el agua que los arrastró y ahogó a la familia. Sólo se salvó nuestro amigo.



–Desesperado por el dolor se sentó en una piedra y comenzó a llorar amargamente. –En esos momentos apareció el Dios del universo que le habló:

-Amigo, ¿dónde está el agua que te pedí? –Hace horas que espero beber unos pocos tragos. ¿Cómo así, hace apenas pocas horas? .

-Y yo creía que esas horas eran doce años que pasé distraído.



33. LA ORACIÓN DE PERDÓN



- Es santo Juan, llamado el limosnero, Patriarca de Alejandría supo que un amigo suyo no quería perdonar ni reconciliarse con un adversario.

- Lo mandó llamar a su casa y lo invitó a participar a la Misa en su Capilla. Cuando llegó el momento del Padrenuestro, dejó a su amigo que lo pronunciara solo en las palabras: “Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos…



- El santo Patriarca le dice con mucha dulzura: Piensa lo que están diciendo en el momento más solemne del Misterio Eucarístico. Para ser perdonados, estás prometiendo perdonar…Entonces aquel noble señor se arrojó a los pies del santo y prometió reconciliarse sin demora con su adversario.



34. UN JOVEN QUE SE CREÍA MUY BUENO



- Un aspirante se dirigió a un virtuoso abad para pedirle el ingreso a la vida religiosa. El abad quiso conocer sus costumbres y el joven con orgullo le dijo: Yo visto siempre de blanco, no bebo más que agua. En invierno me tiro a la nieve y llevo clavos en los zapatos. Le pido a mi doméstico que me de azotes varias veces al día.



- En este preciso momento vieron cerca a un caballo que bebía agua y se revolcaba en la nieve. Ves este caballo, dice el abad, es blanco, bebe agua y se revuelca en la nieve. Los clavos no le molestan en su patas y recibe constantemente azotes. No obstante no es más que un simple animal.



35. SOMOS COMO ÁRBOLES INMENSOS



- El maestro y el discípulo recorrían una vasta llanura cubierta de hierba con algunos árboles gigantes.



– Maestro, pregunta el discípulo, nosotros que somos tan espirituales, somos como esos grandes árboles, en medio de la verde llanura. El maestro le dice: No lo sé, habría que preguntarle a Dios. Él ve las cosas desde lo alto: los árboles inmensos y la grama de la llanura. Para Él todo es igual: un manto verde.



36. VENTA DE “LA VERDAD”



- En una ciudad se tenía un negocio en que decía: “Venta de la Verdad”. Un hombre que la deseaba entrañablemente entró y la pidió.

La empleada le dijo muy amablemente si quería la verdad total o parcial. –La verdad total, por supuesto. Nada de falsedad, ni defensas, ni racionalización. Quiero mi verdad pura y simple, toda íntegra.

La empleada lo miró con mucha consideración y le indicó su precio. Es muy alto. Y cuánto es, pues quería llevarla de todas maneras. Si usted quiere esta, deberá pagarla perdiendo hasta el descanso por el resto de su vida. El hombre salió triste del negocio y dijo: Creía poder alcanzar la Verdad a un precio módico. (Anthony de Mello).



37. CUANDO TODOS ERAN DIOSES



–Hubo un tiempo en que todos los hombres eran dioses, pero abusaban tanto de la divinidad que Brahama, jefe de los dioses, decidió quitarles a todos su poder divino y esconderlo donde no pudieran encontrarlo. Pero dónde esconderlo? Este era el problema.

-Cuando los dioses menos fueron llamados a consejo para evaluar el problema, dijeron: -Enterremos la divinidad del hombre en el fondo de la tierra o del mar. Pero Brahama los refutó: No, esto no basta, porque el hombre siempre ha explorado la tierra y el mar y la encontrará. Los dioses menores no pudieron ver el lugar donde esconder la divinidad. –Entonces Brahama dijo: - La esconderemos profundamente dentro del mismo hombre, porque no pensará buscarla en su propio “yo”. Desde entonces el hombre ha caminado por tierra y mar, explorando, zambulléndose y excavando, tratando de buscar algo que ya lleva dentro de sí mismo.



38. CÓMO PUEDO VIVIR CON DIOS



- Jesús caminaba un día cerca al mar y uno de sus discípulos se la acercó y le dijo: -¿Señor, cómo puedo alcanzar a vivir con Dios? Jesús se acercó al agua con el discípulo y lo sumergió completamente.



- Cuando la sacó del agua le dice: ¿Cómo te has sentido? – Sentía que se me iba la vida. Mi corazón palpitaba enloquecido. Trataba desesperadamente de respirar y de huir. Entonces el Señor le dice: Podrás ver al Padre cuando la sed de Él sea tan intensa como lo que has manifestado hace poco, con esa necesidad de respirar y huir.



39. UN ASALTO DE LOS LADRONES



- Maloni viajaba y de repente fue asaltado por un banda de ladrones que lo despojaron de sus bienes. Al final les quiso dar unos libros que llevaba pero ellos le dijeron y ¿para qué esos libros? –es el favor que les quiero hacer. Cuando lleguen a sus casas, podrán regalar los libros a sus hijos y ellos aprenderán a no ser como sus padres.



40. EL SECRETO PARA VER A DIOS



- Un jefe de familia fue a visitar al Rama Krisna y le dijo: Hemos oído que has visto a Dios. Quiero que me digas qué debo hacer para yo verlo también. Todo depende de la voluntad de Dios pero también de tu propia voluntad. Si estás sentado al pie de un lago y ves hermosos peces no puede cogerlos. Es necesario una vara, una cuerda, una carnada y arrojarla al agua. Tú lo podrás sentir y sacarlo con mucha paciencia.



–Querer ver a Dios y no hacer el menor esfuerzo es imposible.



41. CANSADO QUERÍA CAMBIA SU CRUZ POR PESADA



–Cansado de sus sufrimientos y penas, un hombre se quejó a Dios y Él le dijo: Vete mañana muy temprano a la plaza, cerca de la Iglesia: allí cada año se realiza el mercado de las cruces; son muchas, de todas las medidas y tu puedes escoger la que te venga mejor, pues cada uno debe llevarla. Deja la tuya y toma la que quieras.

–El amigo se levantó y aun oscuro se dirigió a la plaza. Miró y vio infinitud de cruces: pequeñas, grandes, sutiles, gruesas, altas, bajas: eran para todos los gustos y condiciones. Empezó dejando la suya y frotándose las manos, se puso a buscar la más apropiada pero no fue fácil.

-Vio una pequeña pero con muchos nudos. Otras eran ligeras pero al tomarlas eran incómodas. Unas parecían manejables pero pesadas. Otras suaves pero grandes y muy incómodas. Después de ver muchas y cuando creía encontrarla, vio a su lado una que creía era la mejor. La probó y era justamente la que siempre había llevado. (Cita de Carlos Lapucci, La Biblia de los pobres, Mondadori, 1985).



42. CÓMO SE ORA LA PALABRA



- Tres monjes, muy estudiosos de la Biblia, fueron un día al hombre de oración para pedirle consejo de cómo se hace la Lectio Divina.

- Uno dijo: he leído la Biblia desde el principio y he logrado aprenderla de memoria. El otro dijo: yo también la he leído y aprendí a salmodiarla con el canto.

- El tercero, muy tímido, ante la sabiduría de los otros dos no se atrevía a hablar, pero el hombre de Dios lo animó y él dijo: yo sólo he leído una frase que he podido aprenderla y repetirla de día y de noche con mis labios, mente y corazón, sin poder seguir más adelante. El gran hombre de oración respondió: Este es el modo de orar la Palabra.


43. PEDÍA UN CUARTO DE HORA MÁS DE VIDA

-Se cuenta de un buen súbdito que por más de 50 años había servido a su príncipe de la casa real quien al final de su vida quiso ir a visitarlo y pedirle, ya que lo amaba mucho, qué quería que hiciera por él.

–Majestad, deseo sólo que me alcances vivir siquiera un cuarto de hora más.



–Me pides lo imposible! Dime algo que yo pueda hacer y el enfermo muy angustiado, suspiró diciendo: Qué desilusión…os he servido por más de 50 años y no puedes darme un momento más de vida! Si hubiese servido a Dios fielmente, ahora me daría no un cuarto de hora sino una eternidad de vida feliz y dicho esto espiró.



44. FELIZ ENGAÑO DE DIOS



- Un solitario hablaba con Dios y le decía: Oh Dios mío, tú me has engañado. Creía encontrar en tu seguimiento una cruz muy pesada de sufrimientos y penitencias y en cambio no he encontrado sino gozo, consuelo y paz. Tú me has engañado.



45. UNA LEYENDA DE SANTO DOMINGO



-Entender a Dios es imposible, dice Domingo de Guzmán, durante una de sus lecciones en la Sorbona. –Cómo así? No estamos aquí para eso? Le dicen unos estudiantes.



–Nosotros somos como las hormigas que llegaron un día al pie de un altísimo monte de azúcar. No se dieron cuenta de su altura y cada una llevó al hormiguero un granito y dijeron: mañana volveremos a traernos todo el monte de azúcar.



–Tratemos de no ser como estas hormigas. Que lo poco que podemos entender de Dios no nos vuelva ciegos. (Antigua leyenda dominicana).



46. BÚSQUEDA DE DIOS



- Dos amigos mercantes decidieron ponerse en búsqueda de la cosa más preciosa del mundo. Partieron para encontrarse de nuevo. – Uno partió en busca de la perla más preciosa hasta que logró encontrarla. Jamás se había visto una gema más bella. Volvió a su patria pero el amigo no aparecía.



- Pasó mucho tiempo hasta que el amigo que se había ido en busca de Dios, regresara. Había consultado a maestros de toda la comarca, había estudiado y leído, había renunciado a todo pero sin encontrar a Dios.

Un día mientras lo buscaba, muy fatigado, se sentó a la orilla de un río y vio un ave acuática que cuidaba sus polluelos que se la alejaban. Al caer el sol, la madre no descansaba hasta que los reunía a todos bajo sus alas.



- El hombre sonrió y regresó a su país. –Se encontró con el amigo que le mostró la piedra preciosa, nunca vista. Y tú que ¿has encontrado?

- He buscado a Dios. ¿Y lo has encontrado? Pregunta el amigo asombrado. He descubierto que era Él el que me buscaba a mí.



47. EL FILÓSOFO Y EL BARQUERO



- Un filósofo que atravesaba un río, durante el trayecto, preguntó al barquero: ¿Conoces las matemáticas? –No, le responde. Entonces has perdido la mitad de tu vida.



- Y entonces conoces la astrología? Tampoco. Has perdido al menos tres cuartas partes de tu vida.

- En ese momento la barca se accidentó y se partió en dos. El barquero le grita al filósofo: ¿Sabes nadar? No. Entonces has perdido las cuatro partes de tu vida.



48. LA RIQUEZA DE UN SOLITARIO



–Un santo ermitaño cansado de caminar pasó la noche bajo un árbol, cuando llegó un hombre desesperado y le dijo:

La piedra, la piedra! Dame por favor esa piedra preciosa que llevas. Dios se me apareció y me dijo que viniera a este lugar donde encontraría a un santo que me daría una piedra que me haría muy rico.



-El ermitaño revisó la bolsa y sacó una piedra. Probablemente es esta que encontré en el camino, llévatela. El hombre observó que era una un diamante del tamaño de un huevo. La tomó y se fue feliz a su casa. Pasó toda la noche sin poder dormir.



Al día siguiente, antes de amanecer se fue a buscar al hombre de Dios y le dice: Dame esa riqueza que te permite dar ese diamante tan fácilmente y dormir y vivir siempre en paz.



49. EL LIBRO SIN FINAL



- Un hombre escribió un libro y cuando le faltaba el final llegó el ángel de la muerte que le dijo: Es tu hora, sígueme. Por favor, déjame terminar el libro. Sólo le falta el final y ¿ qué sentido tendrá?



- Pero el ángel le dice, tu libro tendrá sentido, ahora viene conmigo. –El hombre lo siguió y el libro tuvo gran éxito. Era una obra de interés y su importancia era precisamente el hecho de no tener final que sirvió a muchos escritores y filósofos para escribir su final con sentidos diversos y sorprendentes.



- El autor fascinado dijo: de verdad, no pensaba que hubiese tan variado y rico final para mi libro. Lo que yo pensaba era muy sencillo y el ángel de la muerte se lo confirmaba con un movimiento de ojos.



50. UN FUNERAL SUNTUOSO



– Cuando a Tachuan le llegó la hora de su muerte, su familia le expresó el deseo de hacerle el más suntuoso funeral. Pero Tachuan les dijo: No es necesario. Dejad mi cuerpo en el desierto. Como féretro y tumba tendré el cielo y la arena. Como objetos funerarios, el sol, el agua y la luna. Mis adornos serán las estrellas en medio de miles de ángeles que me harán compañía. Seré devorado en cielo abierto por los cuervos y los buitres, así como lo sería de los gusanos bajo la tierra. ¿No sería parcialidad de privilegio favorecer a unos y despreciar a otros porque son meros gusanos?



51. LA VERDADERA RIQUEZA



-En un pueblo, un campesino acumuló tanta riqueza que pudo construir la casa más hermosa. - -Un día se fue en su mula a otro país y vio una casa más bella que la suya. Se imaginó que era la del rey pero le dijeron que era del rico más poderoso de la ciudad.

-El campesino regresó a su casa y se dedicó a trabajar mucho más hasta hacer otra casa mejor de las que había visto. Volvió a salir en una carroza con un caballo finísimo. Visitó otro país y vio por centenares casas más bellas que la suya. Entonces regresó y se puso de nuevo a trabajar.

Mientras iba su caballo se reventó de cansancio y tuvo que seguir a pie. Ya de noche divisó en el camino una pequeña luz se fue acercando y encontró la celda de un santo ermitaño que encontró feliz en su grande pobreza y soledad. ¿Cómo haces para vivir en esta morada tan pobre? Me conformo así y me siento muy bien y tú porqué no estás bien? Y porqué me dices esto? Porque te veo en los ojos que no estás bien y buscas lo que no hay: riquezas.



-Yo tengo la riqueza en mis ojos. Has notado el atardecer, los prados, la luna y las estrellas que tratan de iluminar el universo y aunque las estrellas creen iluminar el cielo, apenas sale la luna desaparecen tristemente.

- La luna también se engaña de inundar la tierra con su luz, pero al salir el sol se ve en el cielo, desaparece. Si aquellos que se glorían de su bienes meditaran sobre estas cosas, encontrarían la alegría que han perdido.

- El campesino apenas intentó sonreír y el ermitaño le dijo: Tú respecto de mi, eres como un rey. Esto es una exageración por una casa que tengo y unas riquezas…No es esto de lo que te hablo, le dice el ermitaño y acercando la luz a su cuerpo le mostró que no tenía piernas. El campesino se puso a llorar.



52. HAY QUE CONFIAR EN LA PROVIDENCIA DE DIOS



-San Vicente de Paúl en una ocasión se le acercó el ecónomo para hacerle sabe que no tenía nada para comprar lo ordinario en las necesidades de la casa. El santo con cara serena le dice: Qué bella noticia, ¡alabado sea Dios! Ha llegado el momento de demostrar nuestra confianza en le divina Providencia. Los tesoros de la bondad de Dios son infinitos y la falta de confianza lo deshonra. Y no faltó nada.



53. ¿QUÉ PUEDO HACER PARA SALVARME?



– Un hermano se acercó a Macario de Egipto y le dice: Padre, dígame como puedo salvarme.



- El anciano le dijo: coge una piedras va al Cementerio e insulta a los muertos.

- Cuando regresó le preguntó si le habían respondido algo y él joven dijo que nada. Ahora vuelve de nuevo y alábalos. Se fue y les hizo muchas alabanzas. El santo la pregunta si le han respondido algo. Nada contesta. Ves entonces que ni los insultos, ni las piedras, ni las alabanzas han causado respuesta.



- Esto es lo que debes hacer si quieres salvarte: no hacer caso de las injurias ni de las alabanzas de los hombres, como los muertos y así podrás salvarte. (Apotegmas de los Padres del desierto)



54. SANTO TOMAS NO QUISO SER OBISPO



– Santo Tomás de Aquino se alejó de todos los honores y alabanzas. Cuando el Papa Clemente IV le ofreció la dignidad de obispo de Nápoles, no la aceptó y le pidió la gracia que obtuvo de no aceptar ninguna dignidad eclesiástica.

- Cuando se le concedió el título de “doctor” lo aceptó sólo por obediencia. Cuando era estudiante un condiscípulo le dio el apelativo del “buey mudo” a causa del gran silencio y su robustez.

- Un día durante la lectura en la comida, le llamaron la atención por haber dicho un error. Volvió a leerla correctamente y aunque estaba seguro que se trataba de una equivocación, dijo después a sus compañeros: No tiene importancia hacer una sílaba larga o breve. Lo que importa es la humildad y la obediencia.



55. LA CARIDAD VALE MÁS QUE EL AYUNO



– El Padre Avito, a los 60 años fue a visitar a un hermano conocido por su virtud en la Siria.

- Al terminar el largo viaje, el monje llegó y encontró a Marciano quien lo invitó a comer, pero Avito le dijo que nunca ha comido antes de las vísperas y a veces hago ayuno por dos y tres días. Marciano le dice: por este vez, cambia la costumbre ya que estás débil y no debes esperar hasta vísperas.

- Avito afligido le dice: Creía encontrar a un asceta pero te veo poco mortificado.

- Marciano reaccionó y le dijo que hubiera preferido comer carne antes que oír frases semejantes. Y le dio esta lección: Aunque yo haga la misma vida tuya y estimo el ayuno más que el alimento, creo que la caridad está por encima de todo como lo manda la ley divina, mientras que el ayuno depende sólo de nuestra voluntad. Vale más las leyes divinas que nuestros sacrificios. Esta fue la bella lección: La caridad vale más que el ayuno. (Historia de los monjes de Siria).



56. UNA LECCIÓN DE SAN FRANCISCO DE SALES



–San Francisco de Sales un día en que recibió agravios y odios de una persona, le dijo: Aunque no me amas, yo si te amo y si me sacases un ojo con el otro te miraría amistosamente.



57. DEFINICIONES



- Le preguntaron a Talete cuál sería el más antiguo del mundo.

– Dios, porque no tiene principio.

– y la cosa más bella? –el mundo porque es obra de Dios.

-Y la más sutil y ligero? La inteligencia porque en un instante puede recorrer el universo entero.

–¿Y lo más fuerte que hay? –La necesidad.

- ¿Y lo más sabio?- El tiempo que hace olvidar todas las cosas.



58. ORAR SIN CANSARNOS



–Un joven pidió a su maestro cómo y cuánto debía orar para ser acepto a Dios.

- El anciano sonríe y le cuenta esta historia:

-Un campesino rico a la hora de morir fue preguntado por sus hijos cómo había logrado acumular su fortuna y él les respondió:

- Hay un día del año en el cual si nos cuidamos con empeño en el propio trabajo, uno se vuelve rico. Es inútil tratar de descubrir cuál se ese día específico: No se dejen llevar de la pereza y trabajen todos los días del año en el temor de que aquel día bendito llegue sin que estén trabajando.

Las pruebas y las fatigas de todo el año serían perdidas.

- Así también en la oración, Dios nos visita cuando quiere y el momento de su venida es imprevisible. El no descasa en su amor para nosotros. Nuestra acción de gracias debe ser continua: adoración ininterrumpida y nuestro “si” constante. Vivir en oración toda la vida, como sumergidos en el corazón de Dios sin salir nunca.



59. PENSAR DE VERDAD EN DIOS



– Un enamorado iba distraído a llevar un regalo a su novia y en el camino tropezó con una persona que oraba a Dios en la calle pero distraída. Esa persona le gritó enfadada y le dijo: Estás ciego? No ves que estoy meditando en Dios?



–Perdóname pero es que estoy embebido en un amor que no me deja ver ni caminar normalmente. - -Tu en cambio, no sé qué en qué Dios estás pensando.



60. QUIEN ENCUENTRA A DIOS, CALLA



–Ves esa abeja y sientes su zumbido? Pregunta el maestro a su discípulo.

-Ese ruido cesa cuando la abeja ha encontrado el néctar para chupar.

-Ves esa ánfora? Cuando se llena de agua se siente el rumor y cesa cuando está llena totalmente y cesa el rumor. - Preparo un biscocho y pongo el aceite a hervir. Cuando esta frito no se siente ya nada.

- Así cuando los hombres discuten y hacen ruido es porque no han encontrado a Dios.

- Quien encuentra a Dios calla y adora.



61. LOS TRES POZOS



– Un hombre decidió excavar un pozo. Excavó 20 metros y no encontró el agua que buscaba. Lo dejó y fue abrió en otro lugar más hondo pero tampoco encontró.



- Finalmente pasó a otro lugar y cavó más hondo aun, pero sin ningún resultado-

- Desanimado dejó la empresa. La profundidad total de los 3 pozos eran de 100 metros. Si hubiera tenido paciencia en el primero habría alcanzado lo que buscaba.

- Así pasa con la gente que cambia sus creencias. Para alcanzar el resultado es necesario ahondar en la propia fe con todo el corazón, sin dudar de su eficacia.



62. EL AGUA POTABLE



– Un discípulo turbado va al maestro y le dice: He discutido con algunos teólogos y aun me quedan dudas de la existencia de Dios.



- El maestro le responde: si deseas beber agua del pozo, debes recogerla con dulzura en la superficie. No revolverla. Si la agitas o peor si lo hacen los otros, el lodo subirá del fondo y no tendrás el agua potable.



63. SABER VIVIR CON DIOS



–Un célebre docto quería saber cuál era el camino de la verdad, Dios le invitó a que fuera a la iglesia y hablara con un pobre cubierto de llagas.

- Se fue y lo encontró. Lo saluda y le dice: Dios te de una buena jornada. Gracias, no he tenido ningún día mala. Dios te de fortuna. Gracias, nunca he tenido infortunios.

- Que seas feliz. Nunca me sentido menos feliz. El docto impresionado le dice que le hable claramente y el pobre le dice con mucho gusto:

- Me has dicho que Dios me conceda una buena jornada y yo te he respondido que no he tenido día malo. Cuando tengo hambre, alabo a Dios. Si siento frío, si cae granizo o nieve, si llueve, si hace un buen tiempo o malo, alabo a Dios. Si soy despreciado, alabo a Dios. Por eso no he tenido días malos, sé vivir con Dios y por eso no tengo infortunios. Dios hace lo mejor. No me siento desgraciado porque siempre he querido hacer la voluntad de Dios.



- Y si Dios te arroja al infierno qué podrías decir? Si me manda al infierno aun me quedan dos brazos para abrazarlo: la humildad y el amor. Lo agarro de tal modo que Él mismo tendría que acompañarme al infierno. Allí estaría mejor con Dios que en el cielo sin poseerlo.

- El maestro comprendió que el abandono con la humildad es el camino seguro hacia Dios. Añade con la pregunta:

- Dé donde has venido? De Dios. ¿Cuándo lo has encontrado? Cuando dejé las criaturas. ¿Y dónde está Dios? En los corazones puros y en los de buena voluntad.

- Y quién eres tú? Yo soy un rey. ¿Y dónde esta tu reino? En mi alma. Gobierno mis sentidos inferiores y exteriores, mis deseos y facultades están sometidos a mi alma. Este reino es más grande que todos los reinos de la tierra.

- ¿Quién te ha llevado a tal perfección? Mi silencio y mis pensamientos en la unión con Dios. No he podido descansar en cosa alguna distinta de Dios. Ahora le he encontrado y en Él descanso y tengo la paz eterna. (Tulero).



64. LOS NIÑOS Y EL AGUILUCHO



– Un papá atravesaba el bosque con dos de sus niños. Vieron un aguilucho que levantaba el vuelo. El niño que iba de la mano del papá, con gozo se puso a batir las manos pero tropezó y calló. El otro que estaba seguro en los brazos de su padre se alegró de ver el ave cerca que no conocía. En la vida espiritual el primero es el que se abandona de las manos de Dios y el segundo es la confianza en Dios.



65. “SI DIOS QUIERE”



–Un campesino trabajó todo el día en su viña y regresó a su casa. Dijo a su mujer: mañana terminaré.

- La buena esposa le dice: terminarás pero “si Dios quiere” pues la voluntad del hombre puede cambiar.

- Te aseguro que ninguno me podrá impedir a terminar mañana. Muy temprano salió a terminar su trabajo y de ida se encontró al Sultán y su comitiva. Lo llamó para que le indicara el mejor camino hacia la montaña. Se vio obligado a ir y ya muy tarde pudo regresar a su casa.

- –Porqué has venido tan tarde? Ábreme la puerta, si Dios quiere. Necesito descansar, si Dios quiere. Mi querida esposa: he aprendido tu lección.



66. LA GUERRA O LA PAZ



– Un rey estaba indeciso si debía hacer la guerra o no.

Sus ministros eran de diversas opiniones y el rey le dice: Quien preconiza la guerra contra los tusis es un ignorante, pero también lo es el que sostiene lo contrario. Qué debo hacer?

Un consejero la dijo: Lo mejor es no pensar en la guerra y en la no guerra. Sólo con el pensamiento de la paz nace la sabiduría y la sabiduría alimenta el pensamiento de la paz.

Sabiduría y paz es una misma cosa.



68- ESTÁN HECHOS EL UNO PARA EL OTRO. –

- Un ciudadano dice: me es difícil creer en el amor de Dios.

- Porqué? Porque no me siento digno. Y qué cosa lleva a la dignidad?

- Cuando el amor de Dios nace del corazón no puede dudar que también Dios muestra su amor por ti. Tú no puedes aplaudir con una sola mano. Así, mientras el sediento grita:

Dónde está el agua deliciosa, el agua grita: Dónde esta el que necesita beber el agua.